El tiempo avanzaba pero las pruebas aún no estaban listas, sentía demasiados nervios en mi porque no pasaría mucho tiempo para que me viniera a buscar Fred, mordí mi labio y con mi pierna derecha había comenzado a golpear el suelo esperando que pasara el tiempo esperado. Cinco minutos. Debería ser instantáneo, no tenía cinco minutos. —Señorita. - escucho la voz de Fred, sentía mis nervios a flor de piel. —Necesito que salga ahora, comenzaremos. Miro la hora, faltaban dos minutos. —Ah... Yo. —Empezaremos ya... Sabes que si tienes retraso te lo cuento como falta. — Sólo un minuto...-pedí sintiendo mis piernas temblarme, sentía demasiado en estos momentos, quería pedirle más tiempo pero no parecía si quiera querer dármelo. — Si te lo doy será... — Lo sé, sólo que es urgencia femenina...

