Capítulo 5: El retorno

2378 Palabras
Estación de policías – Nueva York. Detective Stone.   Estoy de nuevo mirando esto, ya es algo tan habitual que me desgarra la conciencia, no puedo estar viviendo esto una y otra vez como si fuera un ciclo de vida que debo hacer o por lo menos vivir. Dentro de estas cuatro paredes me encuentro viviendo mi propia vida, fuera de esto soy un hombre que simplemente camina esperando que algo ocurra  y que todo aparezca rápidamente con un acto de magia. Aunque no es que todo aparezca, es que ella parezca como un acto de magia. Tantos años trabajando en la policía, cada ascenso que recibí por cumplir cada una de las expectativas y demandas del estado para que cuando creo que estoy ya en la cúspide, me encargue todo al suelo como si nada de lo anterior importa. ¡Carajos! Todo importa. Cada pequeña partícula importa. Me levanto de mi silla de oficina  y paseo por todo el lugar hasta quedar en el centro. -Céntrate Stone- llevo mis manos a mi sienes y me enfoco en lo que quiero –Elle Russo puede esperar- vuelvo a repetir como un mantras. Algunas cosas tienen que tomar rápidamente un segundo plano, todo tiene que ir en sumo orden, como estaba todo antes en mi vida. Me recuesto en la puerta de la oficina mientras mis brazos se cruzan y me quedo mirando hacia mi escritorio. Suelto mis brazos y toco sutilmente mi arma que aun esta enfundada. Me acerco. Me giro hacia el mapa y trazo el recorrido de cada una de las muertes, pero sé que algo me falta, y por sobre todo estoy seguro que se debe a las dos muertes, o mejor dicho tres, aunque esta última aun es un misterio y sé que ellos deben estar detrás de todo esto. Joe Hill murió el día que tuvimos nuestra primera cita, un accidente automovilístico que ocurrió casualmente en uno de los autos que patrocina y además son en parte fabricantes,  los dueños o mejor dicho la duela de “Kozlov Automovile” eso es un dato muy importante. El segundo es Fernando Garza, obviamente ella no estuvo y cuando pasamos por su oficina ella estaba dentro de ella, atareada y además todo el lugar estaba vuelto un desastre, aún recuerdo como la madre de Dimitri Kozlov, la suegra de Elle. Nos sacó casi a patadas de la oficina alegando que conoceríamos realmente lo que es meterse con un Kozlov. Aunque realmente en todo esto ¿A quién conoceos como Dimitri Kozlov? Sabemos que el hombre era un millonario pretensioso y arrogante que podía tener  a quien quisiera, allí en la lista tenemos a Elle Russo, además de ser la última mujer que tuvo en sus manos. Ahora ¿Si ella no estuvo en las muertes de ellos? ¿Quién lo estuvo? Elle no es una mujer que trabaja sola, y como su mano derecha esta Rubén, él siempre esta con ella a diestra y siniestra así que él puede ser uno de los segundos sospechosos, porque él no actuaria si ella no se lo pide. ¿Qué pasa si ella planeo estar conmigo esas dos veces  para no ser una sospechosa? Aun no lo creo porque lo que nosotros compartimos se veía muy real. Bastante real. Ahora si dejo mis sentimientos por un segundo al lado puedo decir que esa fue una estrategia, aunque no estoy seguro de ella porque su actitud no había variado. El sonido de la puerta me saca de mis pensamientos, me giro y abro para encontrarme a uno de los oficiales, es Sandoval y siempre está detrás de Caine y de mi para que se pueda unir al equipo, aun no recuerda que estos equipos realmente son dúos. -Dime- le pregunte sin dejarlo entrar a la oficina, este me sonríe moviéndose de un lado a otro. -La oficial Caine lo necesita en su oficina- asiento y antes de cerrar la puerta  él la detiene -¿Los puedo acompañar?- me pregunta. -¿A qué?- -A lo que sea que hagan- dice mientras toca su arma –Estoy preparado detective Stone- niego y saco mi mano para alejarlo antes de cerrar la puerta. **   Reino Unido –Aeropuerto. Elle Russo   ¿Cuántos secretos puede tener mi hermana? Muchos, eso es s un hecho ¿Cuántos puedo tener yo? Millones. Así que no estamos en desventajas mientras estamos llegando al aeropuerto. De algo si estoy segura y es que Hellen realmente no sabe la cantidad real de dinero que poseo, creo que por un momento ella lo pensó pero no es que sea solo millonaria, soy billonaria y puedo tener lo que se me antoje. Menos una verdadera  estabilidad emocional. El hombre del taxi se detiene y nos bajamos con alguna ayuda, arrastramos nuestras maletas por el hangar hasta toparnos con el jet privado. -¿Qué es esto?- pregunta ella casi con su boca abierta por el asombro. Le dedico una sonrisa cuando veo a Cristina bajando por las escaleras para poder detenerse en la parte inferior a la espera de que nos acerquemos mucho más. -Es un jet privado- le digo y su boca se abre aún más en asombro. -¿Es tuyo?- me mira y se detiene tomándome del brazo -¿Vendes drogas?- me pregunta y yo suelto una carcajada. -Yo en lo particular no, Dimitri no lo sé- le guiño un ojo y sigo mi camino hacia las escaleras en donde Cristina tenía una sonrisa en sus labios. -Señora Russo- asiento hacia ella con una sonrisa mientras en la parte superior veo a otra de las azafatas esperándome. -Cristina, es un placer volver a verte- le digo estirando mi mano para estrecharla. Ella asiente hasta que ve a mi hermana y sus ojos intrigados se posan en mí. -Señora- niego con una sonrisa. -Cristina- digo tomando del brazo a una de mis mejores  trabajadoras señalo a mi hermana –Te presento a Hellen, mi hermana- ella nos mira abriendo grande sus ojos y asiente un poco ida por el momento. -Lo imagine- dice estrechando la mano de mi hermana que sonríe mientras comienza a subir al jet. Vi cada uno de sus pasos hasta que llego a la parte superior, mire a Chang y le hice una seña para que fuera con ella, ella asintió y luego me gire a donde Cristina. -Algunas de las cosas que están pasando a nuestro alrededor deben quedarse en sumo secreto ¿Entiendes?- ella se me queda mirando y alza su barbilla. -Sí, señora- asiento pero aun así no me muevo del lugar solo miro hacia arriba para asegurarme de que Hellen no aparezca por allí, espero que Chang este haciendo  un buen trabajo entreteniéndola y conociendo como es mi hermana que se la pasa impresionándose por todo lo que ocurre alrededor, lo más seguro es que lo haga. -Nadie debe saber que he llegado en este jet a Nueva York, cualquiera que pregunte quien ha ingresado, tu dirás que solo ustedes porque han tenido una emergencia y se les autorizo regresar ¿Quién los autorizo? Ustedes no saben, pero ordenes son ordenes ¿Si?- ella asiente con sus brazos hacia atrás y se queda mirándome fijamente. -Nadie sabrá que usted llego al país ni mucho menos al estado- pongo mi mano en su hombro y asiento apretándole. -Cristina, tu eres mi mano derecha en esta tripulación, necesito que todos tengan la misma versión y que nadie se equivoque, que nadie tartamudee, ustedes han estado conmigo durante este tiempo y si todo sale bien, estarán durante años- le confieso –Confió en ti y en todos ustedes- termino de decir para subir las escaleras hacia el jet. -¿Qué ha pasado?- me pregunta mi hermana mientras esta acariciando el asiento. -Tenía que hablar con ella respecto a mi llegada, además ella es la que siempre está a cargo de esto- le restó importancia a todo lo demás y si ella no pregunta yo no tengo nada que responder. -¿Pero está todo bien?- vuelve a preguntar mientras Cristina está cerrando el jet para prepararnos a despegar. -Todo está en orden, hermanita. Solo encárgate de disfrutar el viaje- le digo y ella asiente con una sonrisa. -confió en ti- me dice mientras le dedico una sonrisa. -Debes estar segura de eso- Veo como el avión comienza a subir y como ella aprieta el asiento, no digo nada porque tiene los  ojos cerrados y  me parece muy adorable, así que aparece Cristina para saludarnos de nuevo. -¿Les puedo ofrecer algo?- nos pregunta y Hellen abre sus ojos –No se preocupe señorita Hellen, ya estamos en el aire y todo estará bien- ella la tranquiliza pero mi hermana esta un más aterrada. -¿Existe la posibilidad de que nos estrellemos contra algo?- sus preguntas me hacen negar pero miro a Cristina para saber qué es lo que ella diría en un caso como este. -No, no hay posibilidades Señorita- dice con seguridad y yo alzo mis cejas – El jet fue revisado minuciosamente por lo que es imposible que algo falle y no se estrellará porque hemos medido el pronóstico y la señora Russo siempre toma nuestras precauciones aunque este atareada, así que cuando ella nos llamó nosotros verificamos que todo esté en orden para el viaje- comenta con una sonrisa –Y efectivamente todo está en orden con el clima porque estamos volando por los cielos de Reino Unido- mi hermana me mira con la boca abierta. -Es la mejor y es mía- digo con una sonrisa y Cristina se sonroja y asiente -¿Qué deseas ordenar?-le pregunto a mi hermana pero ella niega –Tráele un té- mi hermana no dice nada –Y a mí una copa de vino, por favor- mi azafata asiente y sale por la puerta de separación. -Es impresionante lo que puedes hacer con el dinero- niego con una sonrisa. -Efectivamente, pero este no era mi jet, era de Dimitri, solo que todas sus posesiones pasaron a mi nombre un mes antes de fallecer, así que todo lo que un día fue de él, es ahora mío incluyendo el jet- le confieso mientras me acerco un poco a la ventanilla–Pero no lo había usado constantemente- -Sigue siendo impresionante- dice ella y yo vuelvo a sonreír ante su sorpresa. -Y eso que no has visto la compañía o mejor dicho, el nuevo hotel- -¿Tienes un hotel?- me pregunta con sus ojos verdes bien abiertos. -Si ¿Qué crees que hacia llamando constantemente a Nueva York? Si todo sale bien es posible que este tirando varios de ellos por el mundo- ella no dice nada cuando Cristina está entrando de nuevo a la cabina con una sonrisa y la bandeja con las bebidas. -Es impresionante el equilibrio- la chica le dedica una sonrisa y nos pasa nuestras respectivas bebidas, ella toma un sorbo y cierra sus ojos –Esta delicioso Cristina, mucha gracias- ella lleva su bandeja a un costado. -Es todo un placer, aunque aún me encuentro sorprendida de dos cosas- ella me mira y luego a mi hermana. -De lo parecida que somos ¿Cierto?- suelto y asiente. -Son como dos gotas de agua y me es impresionante, aunque tienen diferencias, pero  a la lejanía puede pasar por usted- mi hermana sonríe con suficiencia. -Espero que eso nos funcione estando en la gran ciudad de los Estados Unidos- yo alzo mi ceja y me encojo de hombros. -¿Y cuál es la otra?- le pregunto con curiosidad. -Que no veo al señor Rubén con usted ¿Ocurre algo con él? El Jet estaba siendo preparado para que el volara a Reino Unido pero ha sido cancelado y hemos tenido que ir a buscarla a usted- quiero decirle que se retire pero sé que a la final ella no tiene mucho problema. -Es por el que me devuelvo, Cristina. No está bien- sus ojos se abren pero luego hace una sonrisa triste. -Espero todo se solucione, y si necesita algo, no dude en pedirnos ayuda- dice ella y sonrió en su dirección. -Lo tendré en cuenta- ella se gira y se marcha –Prepárate para dormir un rato, esto puede durar un poco más de lo planeado- le restó importancia a lo demás y cierro mis ojos –Buenas noches Hellen- -Buenas noches Elle- y con una sonrisa, me duermo. **   Aeropuerto de Estados Unidos – Nueva York.   Estoy un poco adormilada mientras me enderezo, Hellen ya está mirando por la ventanilla cuando ya estamos en cielo Estadounidense. Cristina llega a mi lado con una botella de agua y se lo agradezco. -¿He dormido mucho?- les pregunto y ellas asienten. -Siempre se despierta unas horas antes de la llegada, pero creo que ha estado muy cansada, señora Russo- mi hermana la mira cuando utiliza el término señora Russo. -Creo que necesitare todas las fuerzas posibles para lo que vendrá- mi hermana asiente. -Prepárense para el aterrizaje, la están esperando en la zona- asiento y me coloco el cinturón seguida de mi hermana. Las ruedas pegan con el pavimento asegurando que ya hemos llegado, cuando se detiene me desato el cinturón. -Le dije señorita Hellen, que todo saldría bien- mi hermana sonríe bajándose del jet mirando alrededor, aunque no hay mucho que mirar. -¿Recuerdas lo que te dije?- miro a Cristina y luego a Chang que asiente en conjunto –confió en ustedes- ambas me miran con determinación y termino de bajar. Un auto n***o me espera y luego veo como Richard esta mirando a mi dirección. -Es un placer tenerla aquí con nosotros, Señora Russo- el mira a mi hermana pero ladeo la cabeza –Buenas a usted señorita- mi hermana siente con una sonrisa y veo como han guardado las maletas. El abre la puerta y mi hermana entra, pero antes de yo entrar me quedo de pie en la puerta y la tomo. -Vamos a casa, necesito dejar unas cosas y luego vamos con Rubén- el asiente un poco triste y creo que nuestras miradas dicen mucho. -Entendido señora Russo- Y así es como volvemos a la normalidad, así es como vuelvo a retomar, mi retrato de una asesina.
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