XXXII Cuando Emma se enteró de su nuevo embarazo, no supo como tomarlo en realidad. Ella creyó, muy dentro de su ser, que aquello era una traición a Elijah, como si buscara un reemplazo de él. Por días, y luego de hacerse mil pruebas en las que todas salía el mismo resultado, se armó de todo el valor que la caracterizaba, tomó una de las pruebas caseras y la guardó en una bolsita. Luego, entró a la oficina de Elliot, con la mirada segura, incluso intimidante. Sacó aquella sencilla paleta de plástico y la puso sobre su escritorio. Al inicio, el nuevo CEO no entendió nada, la tomó en sus manos, y al reconocer de qué se trataba, el corazón estuvo por salírsele del pecho, sintió un júbilo en su interior que tuvo que disimular muy bien, pues no sabía cómo reaccionar con Emma. —Emma… haremos l

