XXVI Cuando Fita llegó a la mansión, lo hizo recomendada por una de las ancianas que trabajaban con Steven. La niña había sido novicia en un convento, no obstante, había descubierto que ese no era su camino. Fue por eso la candidata ideal, ya que había aprendido sobre la prudencia, la total fidelidad y discreción, así como el servicio a los demás. Con apenas 20 años, le iban a asignar la tarea importante de servir a la señora de la casa. Steven, al conocerla, le hizo firmar un contrato muy complejo, que ella no comprendía muy bien, el cual firmó deslumbrada un poco por el pago y las condiciones muy cómodas de vivir ahí. La nueva sirvienta miraba con mucha curiosidad a todos los lugares, intentando hallar a la señora Lennox, a quién debía asistir. —Ella está en la habitación más alta de

