XVIII La situación estaba algo tensa en la mansión de Steven Lennox, todo a causa de la repentina visita de Becca. Emma se alteró muchísimo, pero como la buena fierecilla que era se supo controlar, aunque quedó clara su postura al encerrarse el resto del tiempo en su habitación, y no salir ni a cenar. Elliot intentó, infructuosamente, hablar con ella, no obstante, no fue tan insistente, para no delatarse más frente a su hermano mayor. ——¿Ella no cenará con nosotros?—preguntó Becca, que estaba hermosa en un vestido muy ajustado y corto. Parecía querer enfilar todas sus armas directo al menor de los Lennox. —No se siente bien —se apresuró a responder Elliot—. De todas formas, nosotros nunca comemos acá, en el salón principal, es novedad porque estás acá, Becca. Ambos se miraron y sonrier

