Capítulo 5 La graduación parte 6

856 Palabras
Novela registrada ante derechos de autor, reservados todos los derechos. Código de registro: 2405057877083 Dentro de un gran auditorio, decorado con listones plateados y el emblema de la institución: una zapatilla dentro de una esfera de cristal en colores azul y plata, relucían bajo un manto de pequeñas luces doradas que caían del techo como diminutas chispas de fuegos artificiales muy delicados que no llegaban a tocar ni lastimar a nadie. Así de elegante era el auditorio que albergaba ya la última hora de las estudiantes dentro de la famosa Academia para Señoritas del Imperio Sur. Al frente de todas las graduadas, destacaba una alumna entre todas, que no sonreía, pues mantenía el rostro sereno y tranquilo a diferencia de todas las demás que destilaban alegría al ver a sus influyentes familias verlas graduarse, nadie estaba conforme con el lugar de Alina como la más destacada de todas, pues para muchos ciegos, sordos e idiotas de poder, no importa si se supera por esfuerzo a los demás, porque para aquellas personas, lo único importante es el dinero, el poder y el estatus. Pobres imbéciles. Pronto descubrirían que no es bueno denigrar ni maltratar a nadie que creas por debajo de ti, porque luego, podrías ser tú el que esté abajo… ---------- -Este año es muy especial-dijo la directora An Otervert. Todos estaban callados y malhumorados, pues sabían que la entrega de todas medallas al mérito, serían entregadas a una sola persona. -Hace ocho años, llegó a la institución una niña prodigio, de la que hoy, por decreto real del imperio sur y del imperio norte, podrá por fin revelar su verdadera identidad, misma que se mantuvo oculta por motivos diplomáticos-. El silencio por fin llegó luego de intensos susurros y burlas mal intencionadas hacia Alina, su profesora de toda la vida An Otervert, no pudo sino sonreír con la seguridad de quien sabe la mayoría de nobles en ese lugar, serían sepultados socialmente probablemente para siempre. -Alina Piotr de la casa Degestán y Lunaria, princesa y duquesa del imperio norte, digna representante de su nación, hoy recibe todas las medallas al mérito que otorga esta honorable institución: Disciplina, etiqueta perfecta, aprendizaje avanzado de todas las lenguas menores del imperio, dominio de los cinco idiomas de los imperios vivos, aprendizaje avanzado en contabilidad y administración, arquería, espada, equitación y organización de eventos, además, por primera vez en la historia de esta honorable institución, se otorgará el reconocimiento oficial por parte del emperador a Alina Piotr de la casa Degestán y Lunaria, como la segunda mujer que nace con magia en el imperio sur, destacando que domina no uno sino dos elementos: fuego y agua, Alina por favor sube al estrado y danos una muestra de tu poder. Alina subió al estrado posicionándose al lado de la mujer que bien podría haber sido su segunda madre y esbozando ese atisbo de sonrisa que poseía, extendió sus manos que pronto adoptaron un intenso color rojo, brotando de ellas las primeras llamas que fueron dirigidas hacia arriba y hacia el centro del auditorio formando con ellas el escudo de la institución, nadie podía creerlo, pero la sorpresa no acababa ahí, las llamas fueron reemplazadas por una fina corriente de agua que parecía seguir las órdenes de Alina y formaron dejando atónitos a todos, el escudo del imperio norte: la conocida águila negra de la sabiduría del norte, que sostiene entre poderosas garras una cabeza de la que caen tres gotas de sangre. El espectáculo visual de la descendiente de Lunaria tenía un mensaje claro: conmigo y con el norte nadie se mete… La única que no estaba sorprendida en ese lugar, era por supuesto, Emerald. Que, si bien no sabía que su mejor amiga era duquesa y princesa, ya sospechaba que no podía ser solo una ciudadana más de aquél misterioso imperio. Su corazón sincero se alegró por su mejor amiga, porque su revelación y su mensaje indicaban venganza y la no borracha favorita de Alina, estaría con ella para ver caer a todos los que una vez las trataron mal. ………… Si un alfiler cayera en ese lugar, todos lo escucharían. Hasta respirar parecía inapropiado. Las caras de las familias que en su momento mandaron cartas amenazantes a la directora por poner a la hija de un marqués en las clases especiales y el dormitorio diamante en un lugar que creían no era para ella, hoy temblaban. Aquellos que suplicaron al emperador que remediara “tal atrocidad” solamente querían huir de ahí, pero quienes querían morir en ese instante, eran todas las alumnas, que sabían que habían arruinado su lugar dentro de la nobleza, esa por la que peleaban con uñas y dientes para poder estar y permanecer. Nadie decía nada y para susto de muchos que por un momento pensaron que morirían, las puertas del recinto se abrieron de golpe para hacer entrar al grupo élite de caballeros protectores del heredero al trono. Uno a uno se colocó pegado a la pared hasta llegar al estrado. Un minuto después, una voz calmada pero fuerte anunció la llegada del príncipe heredero del imperio sur: Damien Anisim Von Gleb.
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