Ocho años después —¡Déjenme entrar a ver esa preciosidad! —exclamó Chelsey Lynch más que contenta por el nacimiento de su doceavo nieto, pues sí, al tener nueve hijos era de esperarse que estos tuvieran varias criaturas. —Está dormido, lo primero que hizo al nacer fue pedirme pecho —aclaró la pobre mujer de 29 años que, gracias a su primer parto, estaba agotada. —¿Y dónde demonios está el padre? —exclamó en voz alta Lion mientras sostenía a su nieto con suma ternura. Llevaba mucho tiempo esperando que la pareja tuviera un hijo, pues habían puesto primero sus obligaciones. El bebé era precioso, idéntico a su padre, los mismos ojos, la misma nariz, su cabello... Nuevamente, era un calco de los While. —Salió a comer algo y ducharse. El pobre estuvo conmigo sin irse ni un segundo desde hac
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