—No todo —dijo, dirigiéndole una mirada que no dejó lugar a dudas sobre lo que quería decir. No es que alguna vez le hubiera atraído el tema del trío, pero se alegraba de ello. —¿Y a qué debo el placer de esta visita? —preguntó, cambiando de tema. —Te traje algo —dijo, extendiéndole una bolsa de plástico. —Ehh, ¿gracias? —dijo a modo de pregunta mientras sacaba un cerrojo de la pequeña bolsa. —Es para tu puerta —dijo, afirmando lo obvio. —Bueno, no pensé que fuera por mis pantalones cortos —sonrió y notó que un ligero rubor le subía por el cuello y las mejillas, haciéndolo lucir adorable mientras estaba allí de pie en los escalones de su casa. —Necesitas una —dijo, y luego respiró hondo—. Para tu puerta, quise decir, no para tu... —Sus ojos se posaron en los pantalones cortos de Lara

