LAILA Nicholas y yo entramos en su ático en silencio casi después de medianoche, tras la celebración del cumpleaños de la duquesa. No le he preguntado el motivo por el que habló de Rafael hace un rato en la fiesta. Creo que no me ha gustado la incomodidad que nos rodea desde la fiesta a la que asistimos en Hamptons. No sé cómo acercarme a él desde nuestro desencuentro. Además, hace poco descubrí que me pongo celosa cuando otras chicas se le acercan. No quiero este tipo de sentimientos, me dije en silencio. Estaba a punto de entrar en mi habitación cuando Nicholas habló en voz baja. —¿Podemos hablar, Laila? Le miré sorprendida. No esperaba que quisiera hablar conmigo esta noche. Tal vez este era el momento adecuado para hablar. —Sí. —Vamos a la cocina a tomar un café. Le seguí en

