Cuando Alicia abrió los ojos se sintió un poco aturdida, las luces de la habitación estaban apagadas, pero al sentir las manos de alguien en su abdomen se había asustado. — Cálmate Alicia - Al escuchar la voz de Alessandro ella se había calmado, después de todo los actos de Marcelo están en su mente. — Yo - ella agachó la cabeza. — Lo entiendo Alicia, pero yo estoy contigo y no dejaré que nadie te haga daño incluso con el pensamiento - Alessandro le acarició el rostro atrayendo a su esposa en sus brazos, depositando un beso en la cabeza de ella - ¿Estás lista para realizar tu denuncia? — Sí, estoy lista - responde ella con contundencia, el reloj anunciaba que era las 4 de la mañana, Alicia había vuelto a dormir sintiéndose segura en los brazos de Alessandro. Cuando volvió a abrir los

