— ¡Maldita sea! —rugió él—. ¡¿Dónde?! —En el talón izquierdo —gemí de dolor y para mí sorpresa él se acercó hasta donde tenía la mordedura de la serpiente y succionó con fuerza. Yo grité mientras cerraba los ojos y mis manos golpeaban su espalda con suavidad a la vez que la lluvia caía sobre mi cuerpo. Y lloraba. —Tranquila Cynthia, todo va a estar bien. Voy a llevarte a un lugar seguro —me prometió él tomándome en brazos y me sentí flotando no sentía nada más que mi cuerpo. Me encontraba en un limbo que nublaba mis pensamientos. Podía escuchar a Aric murmurar sin embargo no entendía con claridad qué era lo que estaba diciéndome. —Aric… —lo llamé en el momento que me dejó sobre el suelo no obstante ya no pude sentir la lluvia. Aric Mi corazón se detuvo al segundo que la escuché g

