—Se puede saber ¿Qué estas haciendo aquí? Y así. Enseguida lo fulminé con la mirada. — ¿Que ves que estoy haciendo si no es recogiendo mierda? —gruñí—. No sé cómo vas a hacer pero vas a recoger la pala y vas a lavarla para que pueda utilizarla. Él no me dejó de mirar con el ceño fruncido como si estuviera analisando mi comportamiento. — ¿Quién te trajo? Alcé la cabeza altiva antes de responderle. —Harold me dio trabajo. — ¡Este no es un maldito trabajo para ti! —gruñó él y no podía dejar de pensar en lo que había pasado la otra noche. Había preparado algo para mí y al menor intento lo aprovechaba con otra. Fruncí los labios y mi entrecejo para después reponderle. — ¡¿Tienes otro?! Porque si por mí fuera te aseguro que no estaría aquí, este no es el trabajo de mis sueños precisame

