Levantamos el campamento. Mientras lo hacíamos no podía evitar notar las miradas de mi manada, tal y como hacían todas las mañanas. Tras la primera noche tuve que explicar que últimamente estaba teniendo pesadillas y desde entonces me miraban con una mezcla de lástima y preocupación. Eso sí, a partir de entonces los lobos que se quedaban de guardia me despertaban cuando notaban que empezaba a tener las pesadillas, por lo que fui capaz de descansar bastante más de lo normal. Caminamos durante una hora. Mientras mas nos aproximábamos, mas podíamos notar las consecuencias de la batalla: agujeros extraños en el suelo, árboles partidos de formas poco naturales... incluso había algunos pequeños trozos de edificios que debieron salir volando, aunque lo mas perturbador fue encontrar algunos hueso

