Ese día Emma y Adrian no volvieron a la oficina, los dos regresaron a su casa, Emma aún seguía sin digerir la noticia, Adrian por otro lado no podía ocultar lo feliz que se sentía. Emma sabía que él si quería tener hijos, que había dicho que no importaba pero en el fondo no era así, cuando llegaron a casa Adrian le preguntó a Emma. _ ¿Hay algo que te apetezca comer?, ¿Tienes algún antojo?, No importa lo que sea solo dilo. _ No tengo hambre ni me apetece comer nada. _ ¿Tienes náuseas? _ No, solo estoy cansada y algo confundida. Emma se quitó los zapatos, se sentó en el sofá mientras abrazaba sus piernas, Adrian le preguntó. _ El estar embarazada, ¿Lo odias? _ No sé si lo odio o no, si te soy sincera es que sigo sin asimilar la noticia. Adrian la rodeó con sus brazos y le dijo. _ E

