La complicidad entre Juanita y Aria era cada vez mayor. Le contaba cuentos absurdos que muchas veces no entendía, pero como los interpretaba resultaban agradables. Tenía una forma única de hacerlo con gestos y ceremonia que divertian a la niña por algunos instantes, siempre y cuando estuvieran a solas. Malena estaba concentrada en sus estudios ,pero no tanto como para no darle todos los días las buenas noches a Aria y llenarla de besos. También le gustaba espiar esa manera única que tenía Juanita de contar cada aventura con gestos y mímica. Sin dudas sería una excelente maestra primaria si tuviera estudios. Para eso no necesitaba pedagogía, la originalidad era absoluta. Sentia que podía aprender bastante de su niñera al respecto. — Quiero que me cuentes otra historia Juani.—recl

