Durante la cena estaban todos alegres y Aria estaba encantada con el perrito que el tío Pedro le había regalado. Tenía uno para cada niño. Apenas regresaran sus nietos seguramente estarían tan felices como ella. Malena buscaba la mirada de su esposo sin saber que decir para no estragar el momento. Le pedía ayuda sin decir una palabra. — Don Pedro, señora Gloria tenemos algo que decirles.— empezó diciendo Mateus al ser tirado al fuego por su esposa. — Yo también, una vaca dio cria y esta bastante celosa de su ternero,pero cierta señorita...—señala a Aria con preocupación. — No te preocupes tío, me encargo mas tarde.— agregó Malena. — Espero que no hayan problemas por el perrito. Pero si es un problema me lo quedo y que ella lo visite.— entendía que con un bebé tal vez no había sido

