Luke nos conduce hacia un bar en el centro, es amplio —realmente grande— bonito, moderno y discreto. A pesar de los cuatro grandotes a nuestro alrededor la gente simplemente nos observa a lo lejos y tratan de seguir en lo suyo. El chico de la barra saluda efusivamente a Luke y me doy cuenta que se conocen. —¡Lukcrecia! —saluda el chico moreno de ojos claros. —¡Camaleón! —responde igual de enérgico Luke. ¿Lukcrecia? —Qué bueno verte por aquí amigo —Se dan esa clase de saludo de macho y luego el chico Camaleón me observa—. Oh… que agradable sorpresa. Hola cariño, soy Cameron. —Andrea —correspondo su sonrisa. Luke está rodeado de hermosos hombres. ¿Por qué no sabía de este lugar? Erika fliparía con este chico. —Es mi novia —gruñe Luke. —Lo sé, amigo. La he visto en televisión y… cr

