—Señor Ronald, habla el sargento Hudson. —Sargento, solo le diré esto y espero que no lo comente con nadie más, la que está delante de usted es mi esposa, asi que espero justicia en este caso. El sargento empezó a sudar helado, no se esperaba que esa mujer qué parecía tan débil fuera la esposa de Ronald Wilson. Ella también iba a ser procesada por alteración al orden público, pero ahora debera de buscar la forma de Jacqueline no pueda salir tan fácilmente. El sargento le devolvió el teléfono a Elena. —No es necesario que continúe aquí, nosotros ya hemos tomado su declaración y es más que suficiente para condenar a la señora Jacqueline. —Sabe, aunque quisiera a esa mujer tras una reja, creo que la cárcel es poco para ella, ¿hay alguna forma de que ella haga servicio comunitario en vez

