Finalmente, encontré un ritmo que parecía hacerla gemir y arrullar mientras su cuerpo se relajaba y se tensaba con cada nueva sensación. Me excitaba muchísimo, ya que sentía mi propia v****a tan húmeda que goteaba por la parte interior de mis muslos. Mientras seguía deleitando el coño de mi madre con mi lengua, no pude evitar meter la mano en mis propias bragas para intentar aliviar un poco el dolor entre mis piernas provocado por lo que le estaba haciendo a la mujer. "¡Oh, joder, sí, princesa, vas a hacerme correr! ¡Vas a hacer que tu mami se corra en tu lengua!" Siseó con una urgencia que nunca antes le había oído. Empecé a lamerle el clítoris, lo que solo hizo que se retorciera sobre la encimera con tanta fuerza que temí que se cayera encima de mí, pero usó su mano en mi cabeza para e

