Capitulo 28

1835 Palabras
Carther Stephen fue un completo caballero durante toda la cena, aunque a ratos parecía incómodo, y lejos de aquí, no quería preguntarle más cosas, suficiente era con que accediera a venir. Tatiana parecía mirarlo más de la cuenta...aunque al decir verdad la mayor parte de mi familia lo hacía, mi abuela le preguntó por sus tatuajes, no pude evitar sonreír al verlo con ella, sé que lo estaba intentando, pero mi abuela no dejaba de interrogarlo, me miró para pedirme que me acercara a hablar con ella, pero sólo le sonreí de vuelta. Nos fuimos antes de la cena, papá estuvo de acuerdo con que Stephen me llevará a casa, después de todo era mi "novio”, antes de irme me dijo que tendríamos una conversación, lo triste es que de seguro no tendrá tiempo para ella. —Gracias ...enserio— lo detuve antes de que subiera al auto- sé que no querías venir, pero aun así lo hiciste— está... ¿está bien si te abrazo? - —No — eso le había dolido a mi orgullo, ¿que no no? Vale, como quiera, sólo quería ser amable, voltee para subir al auto—estaría mejor si me besas — le escuché decir mientras abría la puerta, levanté la mirada para ver si hablaba enserio, se acercó cerrando la puerta— deberías esperar a que termine de hablar —apoyo su espalda contra el auto y tomando mi cintura me acerco a el—tienes que usar este vestido más seguido —su mano subió hasta mi mejilla acariciándola lentamente— te ves preciosa— Sus labios acariciaron los míos besándome lentamente, lleve mis manos a su nuca, parecía nunca tener suficiente de él, al principio pensé que la pequeña bolita de metal en su lengua iba ser incómodo para besarlo, pero eso solo hacía que se sintiera mejor. Se apartó dejando pequeños besos en mis mejillas hasta llegar a mi cuello— Quédate conmigo está noche— —Pero...no puedo, mi padre está en casa, no puedo dejarle sólo — me entristecía pensar en la idea del sólo en esa enorme casa. —Carther... no te he visto en tres días, creo que un tiempo con tu novio no te va a matar — dijo sonriente, y dijo la palabra novio en una oración que tenía relación conmigo. —Te recuerdo que no eres mi novio Stephen— reí viendo como comenzaba a molestarte, ¿que hice mal ahora? Supongo que intentaba hablar enserio, y no debí haberme burlado. —¿Querías etiquetas ¿no? Tu eres mi chica ahora —no pude evitar sonreír, pero no sería así, debía pedirlo— no, no lo soy —me aparte sin dejar de mirarle—tienes que pedirlo, no puedes ser así de mandón— —¿Tengo que pedir que? ¿que seas mi chica? —sonrió maliciosamente- Carther lo eres desde que te vi y ni siquiera tuve que pedirlo No había algo más cierto que eso, soy suya desde que la idea de él y yo juntos apareció en mi mente, ¿cómo podía ser tan arrogante y aun así ser tan atrayente para mí? Me asustaba lo que comenzaba a sentir por él, me gustaba su manera de hablarme, sus manos cuando acariciaban mi cintura como si supiera donde tocar, la forma en que sus labios tocaban los míos, su frialdad...por más que lo intentara, todo en el me enloquecía, y eso no era lo que más temía, comenzaba a enamorarme, y una vez que eso ocurría por más que quisiera detenerlo, ya no había vuelta atrás. Me entrego mi teléfono, pero no me dijo nada respecto a los mensajes, de seguro mis sospechas eran ciertas y había sido Alex todo esté tiempo. —Necesito pasar a mi casa por unas cosas — saqué las llaves de mi cartera y tome mi teléfono, asintió y antes de irnos a su casa pase por un poco de ropa, llame a mi padre diciendo que me quedaría en casa de Sofía, me sentía mal al mentirle, ese no era el tipo de confianza que teníamos con mi padre- —¿Porque ya no vas al departamento que te dio tu padre? — levanté mis pies para apoyarlos en la guantera, tan sólo me dio una mirada y baje los pies inmediatamente— voy de vez en cuando— —¿Te pareces mucho a tu padre? — sus manos apretaron el volante, su mandíbula se tensó—¿Stephen? —Carther...no me gusta hablar de mi padre, no tenemos una excelente relación— ¿Qué pudo haber pasado para que reaccionara así al hablar de su padre? Demonios necesitaba saber más, las dudas no abandonaban mi cabeza, tenía que encontrar la forma de saber de él sin preguntarle, ¿cómo se supone que iba a hacer eso? - —¿Cuál es tu color favorito? - volteo a verme como si no entendiera a que venía la pregunta—n***o— —El n***o no es un color — sonreí, creo que debí haberlo notado, todo lo que usaba era n***o, hasta los más mínimos detalles. Estaciono fuera de su departamento, era bastante tarde, bostece, llamando la atención de Stephen el cual me regaló una sonrisa—Oh no preciosa, no vienes precisamente a dormir asique mueve ese culo—me dio una palmada haciéndome caminar más rápido. Saco las llaves de su bolsillo y abrió la puerta, apenas lo hizo un pequeño perrito salió jugueteando a los pies de Stephen. Era n***o y una ternura, lo tomo en sus brazos y comenzó dar más ladridos, parecía bastante contento de verlo. —Este es Argos— acarició sus patitas varias veces antes de dejarlo en el suelo nuevamente, se acercó a mí dando ladridos, parecía que iba atacar, mire a Stephen, estaba aguantando las ganas de reírse— vaya, ya le agradas— —Mentira, ¿que no ves cómo me está mirando? — levanto dos de sus patas apoyándose en mi pierna—Stephen— —Sólo está familiarizándose contigo — luego de ladrar un poco más bajo sus patitas y comenzó a juguetear con mis zapatos- —Argos ven acá—escuche una voz femenina desde el interior del apartamento de Stephen, lo mire preguntándole quien era la chica sema desnuda dentro de su casa- —Gabriela... ¿qué haces aquí? — entró mirándola evidentemente cabreado y para nada sorprendido— no te dije que no vinieras más? — la chica miro por sobre su hombro encontrándose conmigo—vaya...es la ratoncita - Mis manos formaron un puño, ¿cómo me había llamado? Asique esta era la tipa con la que se había acostado. Camine directo hacia ella, su cuerpo tenía tatuajes, no tantos como Stephen, pero si uno en su muslo, y otro que cubría su brazo izquierdo. Iba tan decidida a golpearla ¿ratoncita? ¡Que se joda! Stephen se volteo justo a tiempo para tomar mi cintura y apartarme— No vuelvas a llamarme así! ¡¿Me has oído?!— —Vaya Stephen —comenzó a reír, ¿enserio quería ser golpeada? —deberías controlar a tu ratón, o buscarte alguien más tranquila —tomo a Argos entre sus brazos, parecía muy cómoda, como si este lugar fuera su propia casa. —Suéltame — dije entre dientes, estaba realmente molesta, ¿qué demonios pasaba conmigo? Yo no era así, Stephen negó y me rodeo con sus brazos escondiéndome en su pecho- Stephen...hablo enserio. —Bajo su mirada hasta mí, estaba cabreada, demasiado como verle a la cara, deshizo el abrazo y se apartó, mire a Gabriela que seguía acariciando a Argos, y me miraba con una sonrisa burlesca en su cara. Stephen se acercó y tomó a Argos dejándolo en el suelo, camino hasta el pasillo y con un par de jeans, supongo que eran de ella, en sus manos. —Lárgate —los arrojó sobre sus piernas mientras cruzaba los brazos sobre su pecho, como si nada estuviera ocurriendo aquí- —No Stephen —dejo los jeans en el sofá y se levantó, no entendía que hacía ahí parada como tonta viendo una discusión ajena, tome mi mochila y voltee para irme, no iba a soportar esto. Stephen tomo mi antebrazo y me detuvo- ella se va a ir porque sabe lo que le conviene, no es así Gabriela? - la vio casi asesinándola con la mirada, la chica apretó la mandíbula y tomando su ropa comenzó a vestirse- vas a durar menos que la anterior, te lo aseguro - se acercó a mí de golpe mirándome desafiante—disfrútalo mientras dure...ratoncita. Mi chico de inmediato me rodeo con sus brazos, me removí en ellos para poder ir tras ella y encararla, pero no podía librarme de el— suéltame ya, Stephen hablo enserio Una vez que me relaje, me soltó mirándome con una sonrisa en su rostro ¿que era tan gracioso? —Quita esa sonrisa de tu cara, que no le veo la gracia a esto—tire mi mochila al sofá molesta conmigo misma por haber salido de mis casillas de esa forma- —¿Quién es la que hace escena de novia celosa ahora? —me guiño un ojo y yo solo quería golpearle ¿enserio hacia esas bromas ahora? —Ni novia, ni celosa, que me he molestado por cómo me ha llamado, ¿ella siempre viene a tu casa? - se quitó la chaqueta y me vio con cara de pocos amigos- —Carther, nunca le he dado explicaciones a nadie, no voy a empezar ahora, no me gustan tus interrogatorios—rodé los ojos, nunca llegaría a nada con el de esta manera- —Mira te lo colocaré así, ¿puedo tener a Carlos sema desnudo en mi casa? Le daré mis llaves así no debe preguntar al entrar, ¿te parece bien? — las aletas de su nariz de inflaron, su respiración se hizo más audible - —No juegues conmigo Carther, no vas a ganar — se acercó a mí acorralándole contra la pared de un solo empujón— no me gusta el tono que usas conmigo, esa es la diferencia entre tú y Gabriela, ella sabe que no debe tentar su suerte... Parecía otra persona, no me miraba con aprecio, menos con simpatía, porque le molestaba tanto que intentara acercarme a él y sus sentimientos ¿tendría alguna relación pasada fallida? ¿cómo saber qué le pasa si no habla conmigo? —Stephen, me importas. ¿cómo no meterme en lo que se relaciona contigo? Sólo quiero que entiendas como me siento al verla aquí en tu casa— —Es mi mejor amiga, si hemos tirado más de una vez- eso era innecesario- si viene a mi casa, más de una vez a la semana, pero no me interesa, nunca ha sido de esa manera con ella y desde que te toque ...—bajo su mirada a mi tratando de controlarse, su mandíbula estaba apretada, casi hablaba entre dientes— no puedo tocar a nadie más Carther, no sé qué mierda estás haciéndome y no me gusta, siento que me estás controlando— —No quiero controlarte, quiero ser importante para ti, no lo entiendes?...Stephen, me gustas más de lo que nadie me ha gustado alguna vez — lleve mis manos a sus mejillas acariciándolas—¿por qué no me dejas quererte? —parecía en una lucha interna, me vio detenidamente por un par de segundos, sus manos se apoyaron en la pared y se inclinó lentamente hacia mí—te lo diré una vez preciosa —froto su nariz contra la mía para luego apartarse unos centímetros— ¿quieres amarme? vas a tener que romperte antes de hacerlo -sus labios pasaron por mi cuello dando pequeñas mordidas— ¿quieres que te amé? — cerré mis ojos sintiendo cada caricia que me proporcionaba— responde Carther—mordió mi hombro, solté un quejido y asentí con la cabeza- sí.. si quiero— pude sentir como sonreía sobre mi piel, había suplicado su amor... ese fue el inicio de mi final, había suplicado por su venganza.
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