Capitulo 2

647 Palabras
El extraño se acercó a la puerta, la cual era completamente de vidrio, podía ver claramente sus ojos a través del cristal, era más joven que papá, que digo el tipo parecía de mi edad, estaba tatuado, su cuello estaba tatuado , sus manos... estaba justo viendo el enorme tatuaje que rodeaba su cuello cuando note que estaba serio, bajo su mirada a mi ropa, luego de unos segundos volvió su mirada a mis ojos y estoy casi segura de que sonrió, pero era difícil de saber, parecía un hombre bastante ...serio. Intente abrir la puerta, pero esta estaba cerrada, doble felicitaciones para mí, me vio curioso, y volteo a dejar la copa en el mueble para acercarse y abrirme la puerta, entre rápidamente y junte mis manos dándole las gracias, sin decir nada camine, casi corrí hasta la puerta de la cocina, pero su voz me detuvo. Y yo también me quiero detener en su voz ahora, tenía una voz tan grabe, tan profunda que hizo que mi estómago se encogiera, voltee a verlo. —Tú debes ser Carther, ¿no? —se acercó un poco y comenzó a olfatear yo me aleje asustada, quizás este tipo tenía problemas igual que mi madrastra—¿qué haces? —me aparte un poco más cuando el comenzó a reír. —Hueles a mierda Carther—negó con la cabeza y volvió a tomar su copa— pensé que ya estabas grande como para comenzar a revolcarte junto al perro en el jardín. —¿Disculpa? quien eres y quién demonios te crees para hablarme así? Se dé clase de tipo eres. —Y qué clase de tipo soy? —dejo su copa y volteo al escuchar la puerta de la cocina abrirse, demonios, ese si era papa y su ceño ya comenzaba a fruncirse- —Carther! ¡Que haces en esas fachas!  joder niña te dije que temprano en casa, no con...—se quedó callado al notar la presencia del tipo —Stephen ... lo siento ya has encontrado el licor? lamento mucho que hayas tenido que presenciar semejante numero— ¿Semejante número? Pero si el tipo tiene mi misma edad, o eso creo y lo trata como si fuera el gran adulto aquí. —Descuida Manuel, yo entiendo—le sonrió amable y se volvió a mí — un gusto Carther —salió de la cocina dejándome con papa molesto frente a mí. —Cuantas veces te he dicho? ¿dime cuantas Carther, en la biblioteca o en tu habitación, pero no acá cuando están mis socios —se acero al olfatear cerca de mí—hueles...hueles a mierda?  —vio mi ropa llena de tierra— asumo que acabas de llegar y por el jardín como una delincuente no? —abrí mi boca para hablar pero papa levanto su mano en señal de que guardara silencio—a tu habitación, ya mañana hablaremos de esto y por favor, pasa sin que nadie note que estas aquí sí? —Claro. descuida papa, ya el mes que entra me iré de tu lujosa mansión y no tendrás que pretender que no existo — con papa era siempre así, digamos que jamás me acostumbre a su dinero y ese tipo de cosas, me gustaba más cuando estábamos en nuestra antigua casa, y el trabajo no era la vida de papa si no su hija. —Carther... sabes que no fue lo que quise decir. —volteé a verlo y sonreí de mala gana. —claro que no papa, claro que no —salí y camine a las escaleras, desde acá podía ver como los socios de papa compartían tragos y de seguro hablaban de negocios que no entendería y no me interesaría entender, el tipo de la cocina estaba viéndome serio otra vez, lo vi molesta, si el tan solo me hubiera abierto la puerta más rápido y no se hubiera burlado de mi de seguro habría tardado menos en llegar a mi cuarto y papa no se habría enterado. Sonrió y levante mi dedo corazón a modo de ofensa, el solo sonrió más y me guiño el ojo, el idiota me acaba de guiñar el ojo...que se joda.
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