Me dediqué a hacer lo primero que vino a mi mente, tome mi computadora y coloque su nombre en Internet, las primeras cosas que aparecieron eran sobre sus r************* , su i********:, con un par de fotos de hace mucho tiempo, encontré su f*******:, no había muchas sugerencias sólo tres personas, me fue fácil encontrarle.
Revise absolutamente todo, cada foto buscando algo que me fuera sospechoso, además de la cantidad de mujeres con la que salía, nada más en él era extraño, nada excepto una foto, era de hace más de 7 años, estaba sentado en la acera de una calle, conocía el lugar, era mi antigua casa...tal vez era coincidencia, tal vez vivía cerca, no lose, no quería ponerme paranoica.
Cerré mi computadora esperando que llegará papá, debía preguntarle, sin parecer demasiado interesada. Llegó a las horas después, tenía un día de trabajo largo como siempre, apenas saludo y se fue a su escritorio.
—¿Papá? — levanto la mirada e hizo un gesto para que pasara, siguió observando sus papeles mientras me sentaba en el sofá frente a el- ya no haces negocios con el padre de Stephen?
—No.… ¿por qué lo preguntas? — firmó unas cosas mientras yo le miraba atenta- no lose... como ya no viene a la casa, sólo quería saber si ... no lose —rasque mi nuca, como podía preguntarlo—¿Cómo es el padre de Stephen? -
Mi padre levanto la mirada y me vio extraño, pero estaba tan concentrado en sus papeles que supongo no le dio importancia
—Pues. no lose, ¿normal? Es un buen tipo—se encogió de hombros—¿por qué? ¿Pasó algo? -
—No, me surgió la curiosidad, como tú siempre haces negocios con los socios directos y ahora Stephen vino en su nombre, me pareció raro—
—Si...es que su padre es un hombre muy ocupado, me llamó y me dijo que enviaría a Stephen—dejo su lápiz sobre la mesa y me vio—¿algo más? ¿Lo siento cariño, tengo que terminar esto para poder estar tranquilo mañana en la cena, prometo te lo compensaré sí? —
—¿No te preocupes papá...ya me acostumbré, estaré bien —me levanté del sofá y rodeé su escritorio para abrazarle—no te acuestes tan tarde sí? Mañana debemos irnos temprano-
—Lo sé, te quiero Carther — beso mi frente y volvió a introducirse en el mundo de los negocios.
Si mi padre sólo hablo por teléfono con él, pudo haber sido cualquiera ¿verdad? ¿Todo en Stephen me parece extraño, dos departamentos? ¿Porque uno parece casi abandonado mientras el otro parece de un multimillonario? Suspire, tal vez estoy siendo paranoica, y Alex sólo estaba intentando asustarme, ¿en quién debía confiar?
...
¿Me desperté tarde, pase una mala noche, tuve pesadillas que no me dejaron dormir, me arreglé lo mejor que pude, no era demasiado “señorita” para vestirme, prefería mis jeans antes que un vestido, y la verdad no me importaba, papá ya estaba listo como era de esperarse, y como supuse se había ido antes, maldije cuando vi su nota, esto me traería problemas más tarde, como podía haberme quedado dormida?
¿Tomé las llaves de mi moto y fui a la cocina por un vaso de jugo, cuando sonó el timbre, volví a maldecir por segunda vez en la mañana y corrí hacia la puerta para abrirle a Carlos, no estaba arreglado aún? -
—Carlos! Vamos tarde por el amor de Dios, ¿por qué no estás arreglado? —me solté el cabello que traído amarrado en una coleta y lo dejé pasar, pero no lo hizo- que pasa? ¿Está todo bien?
—Es que...este… Carther yo no podré ir contigo hoy—¿que no podrá que? -
—¿Qué cosa? ¿Por qué? Carlos no podías avisarme antes?!—
—Lo hice! Te mande un mensaje — un mensaje...Stephen...mierda — pero ya encontré una solución...puedes decirles que enferme o algo —se encogió de hombros nervioso- tiene razón...no debería hacer un escándalo de esto.
Estaba conversando con Carlos cuando un auto estaciono en la entrada, por unos segundos rogué que no fuera el...pero nada era como quería. Stephen arreglado, perfumado, condenadamente sexy, mis piernas comenzaron a temblar, no verle había hecho olvidar el efecto que tenía en mi ¿Qué estaba haciendo aquí?
—Carther? ¿Me estás es escuchando? —levanté la mano y Carlos volteo a ver que estaba mirando— ¿Qué hace el aquí? ¿Tú lo llamaste? — frunció el ceño y se acercó a mí, supongo que no quería dejarme sola con él, el rostro de Stephen cambio rápidamente al ver a Carlos junto a mi ¿por qué le molestaba tanto? - técnicamente tú lo llamaste. —mi amigo me vio sin entender— él tiene mi teléfono. —
Venía con un paquete en la mano, se veía tan bien que no estaba demasiado concentrada en la situación, y eso era triste, debía enfocarme en lo importante.
—Estas atrasada, deberías estar lista para irnos - dijo sin siquiera mirar a Carlos, para él, no existía-
—Ella no irá contigo a ninguna parte — sabía que a Carlos no le agradaba, no sé qué pasaría cuando sepa las verdaderas razones por las cuales discutimos, no quise decirle nada, su madre estaba empeorando y mis problemas no eran nada comparado a los suyos-
—Carther? — Apretó la mandíbula, sin apartar la mirada de mí, parecía que, si lo miraba, lo iba a golpear—¿debo repetírtelo?
—¿Qué carajo contigo? ¡No puedes hablarle así! No es de tu propiedad — se adelantó quedando delante de mí, como si me protegiera — Carlos... —coloque mi mano en su hombro, si no paraba esto ya sabía cómo terminaría-
¿Vi como Stephen dejo de mirarme, sus manos se hicieron un puño, se estaba controlando, miro a Carlos y dio un paso, pero antes de que pudiera decir algo me adelanté y coloque mi mano en su pecho deteniéndolo - Carlos... no te preocupes, está bien sí? Mándale saludos a tu madre - mi amigo movió su cabeza en desaprobación- le diré - tomo mi mano y me aparto de Stephen, solo lo escuché maldecir-
—Te hace una sola cosa Carther, te veo llorar... y no lo voy a dejar pasar, ¿me has oído? —parecía determinado a romperle la cara, asique así era tener un mejor amigo, asentí y lo abrace para luego verlo irse-
Lo seguí con la mirada hasta que lo vi desaparecer, la mano de Stephen tomo la mía y me llevo hasta la casa, entró sin pedir permiso y de un golpe cerró la puerta, ahora lo miraba distinto, no quería que fuera de esa manera, pero hasta que no aclarara mis dudas las cosas no podrían ser distintas, se había comportado como un novio celoso, cuando lo risorio es que no acepta sus propios sentimientos, no le daría el derecho de hacer eso para luego desaparece otra vez.
—Enserio Carther? Me voy tres putos días ¿y lo llamas al? ¿Qué demonios? — se acercó a mí, pero me aparte, sabía que si me tocaba me tendría justo donde quería-
—¿Eres idiota? ¿O qué? —lo vi molesta— no tienes cara para venir a exigir nada y menos en mi casa! ¿Dónde estabas estos tres días? -
—¿Por qué debo darte explicaciones? - arqueo su ceja y me dio su arrogante sonrisa como respuesta-
—¡Bien, no tienes que dármelas, entonces no vengas a hacer una escena de novio celoso, y a exigir exclusividad cuando no eres capaz de mantener tus pantalones en su sitio y dar una respuesta coherente! — camine hasta el sofá para tomar mi cartera, no pensaba seguir discutiendo, debía llegar a esa cena lo antes posible. Se quedó de pie sin habla, podía apostar que no estaba acostumbrado a ser cuestionado.
—Tuve que hacer negocios, por eso me fui — hablo mientras caminaba hacia él, ¿negocios? ¿Eso me recordó la conversación con Alex, pero no era momento para preguntar— no quiero verte con nadie más, si lo entiendes? —dijo entre dientes, vaya que le costaba aceptar las cosas-
—Si hubieras querido arreglar esto, no vendrías ahora, no entiendo nada sobre ti, ¿qué pasa contigo? —me miraba sin decir nada, ¿Qué iba a decir de todas maneras? -
—¡Lo siento, Carther enserio lo siento... todas estas emociones, no sé qué hacer con ellas! -se apartó, parecía realmente en una lucha interna, no quería que se acostumbrara a que yo le dejara pasar todo lo que hiciera, pero lo cierto es que lo extrañaba, no importaba que hiciera, yo lo quería de todas formas, pero no podía seguir con el si no sabía que era algo para el-
—Si vas a quedarte, ya no quiero lo mismo que antes—mordí mis labios nerviosa, sabía perfectamente que podía negarse y eso rompería mis ilusiones de que Stephen enserio me quisiera-
—¿Qué quieres? ¿Un nombre oficial? ¿Es eso? ¿En qué cambia las cosas? ¿Para poder decirle a los demás que soy tuyo? - se acercó sin apartar la mirada de mi— no necesitamos esa mierda, los nombres, etiquetas, a quien le importa? Tu eres mía. yo, yo soy tuyo Carther, mientras tú y yo tengamos claro eso, el mundo me importa un carajo—
—¿Por qué le era tan fácil lastimarme y para mí era tan fácil olvidarme de las cosas y perdonarlo? No debía ser así, no podía ser así, pero parecía sincero, no dejo de mirarme ningún momento mientras lo decía...el problema es que, si puedes fingir honestidad, y mirar a los ojos...ya no hay nada que no puedas fingir—