EN EL CAPÍTULO ANTERIOR... Una voz en específico hizo que la penumbra que me impedía ver comenzase a dispersarse definitivamente, una voz que no esperaba escuchar en al menos un buen tiempo más. -Emma, un gusto verte viva-la voz de Beatriz era inconfundible, estaba allí, podía sentir la presencia de alguien más. ¿Por qué Beatriz estaba aquí? - La desesperación comenzó a ganarme, Beatriz estaba allí y en definitiva yo no tenía ninguna herramienta para defenderme. Mi cuerpo no existía y mi corazón comenzó a palpitar fuertemente, la máquina de mi lado me delató y Beatriz soltó una sonrisa. -Puedo escuchar tu corazón Emma-dijo prácticamente al lado de mi oído. Mis ojos era incapaces de superar la manta negra que cubría mi visión, pero mi cerebro era capaz de detectar a través de mi audic

