Apago las luces y me pongo el pijama de Jeanne, huele a ella, a su perfume. Me permito embriagarme con él, aspiro cuanto puedo su aroma y lo expulso casi de inmediato por mi nariz para volver a aspirar. Creo que esta noche no podré dormir, las primeras dos horas me lo confirman, doy vueltas por doquier sin lograr cerrar mis ojos. Jeanne Nizzari solo está a una habitación de mí y eso me pone los pelos de punta, no puedo simplemente actuar normal, ella me tiene entre sus manos. Cuando pasa la tercera hora decido levantarme y tomar aire fresco, salgo de la habitación con cuidado para no despertar a la dueña de mis pensamientos ni su sobrina. Bajo por las escaleras camino al salón y decido abrir la puerta principal de la mansión, tomo asiento afuera y observo la noche, por una extraña razón n

