Jeanne luego de terminar de hablar se hallaba perdida en sus pensamientos, como si recordar todo aquello todavía le doliese. Sus ojos estaban perdidos en algún lugar del volante del coche y sus labios eran una fina línea. ¿Entonces Jeanne no era una asesina? ¿Su hermana había pagado injustamente con la cárcel? Jeanne volvió a observarme pero esta vez demostraba un rostro cansado. -Lo siento Emma, pero aquella noche sigue en mi memoria tan presente que duele-Jeanne hablaba con un hilo de voz rota, decidí alargar mi mano y tomar la suya, un pequeño gesto pero de alguna forma debía demostrarle apoyo- a veces el destino puede sorprenderte de un momento a otro... Jeanne enlazó sus dedos con los míos y suspiró fuertemente. -¿Por qué tu hermana la dejaron en prisión?-pregunté enfadada- ella

