Jeanne me besa con pasión, sus labios dulces me producen escalofríos, su toque, su olor, es un maldito imán que no puedo evitar... Agarra mi cintura con sus manos y yo decido apegarme más a su cuerpo, lo único que pienso es que no puedo parar de besarla, siento el cielo cuando su lengua se junta con la mía, es cálida y suave, no quiero dejar de hacerlo. No sé cuántos minutos pasan hasta que me quedo sin aliento y separo mis labios, Jeanne abre sus ojos y me observa con su pecho agitado, una mirada distinta a la que acostumbro distingo en su rostro en la oscuridad, también un brillo en sus ojos que me hacen estremecer. -Jeanne...-su nombre es lo único que se viene a mi mente, no se si disculparme, si alejarme, si irme... -Lo siento Ema..-dice mirando al suelo- no pude evitar...-me obse

