Capítulo 35

1463 Palabras

Habían pasado tres días desde aquella madrugada interminable. Las máquinas seguían marcando el ritmo irregular del corazón de mi padre, pero al menos ya no estaba en peligro inminente. Los médicos fueron claros: debía permanecer en reposo absoluto y bajo cuidados continuos. Fue entonces cuando Damián propuso lo que, en el fondo, todos sabíamos que era lo correcto. —No puede quedarse solo en la mansión —dijo con firmeza, mirando a mamá y a mí—. La soledad lo mataría más rápido que cualquier enfermedad. Mi madre, aún con los ojos hinchados de tanto llorar, asintió en silencio. —Tiene razón —murmuró con voz apenas audible—. Carlos necesita compañía, calor de hogar... y de familia. Lo miré, sintiendo un nudo en el pecho. —Entonces lo llevaremos con nosotros. A la hacienda —afirmé. Far

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR