Diez días después de la audiencia judicial El sol golpeaba sin clemencia sobre Madrid. En la terraza del restaurante de un hotel reservado solo para ellos, Biannca, Gerardo, Andrea, Mateo, Salomé, Jeannette, Braulio y el agente Martínez estaban reunidos. Frente a ellos, carpetas abiertas, informes psicológicos, artículos legales y nombres de jueces, peritos y psiquiatras. —Todo lo que hemos encontrado apunta a una sola cosa —dijo Gerardo, exasperado—. Rodrigo Téllez tejió esto desde hace meses. —Y lo hizo sin dejar cabos sueltos —añadió Mateo, cerrando con fuerza una carpeta—. Si la evaluación oficial confirma lo del trastorno mental, Catalina podría ser trasladada a un centro psiquiátrico. O incluso... liberada bajo tratamiento. Andrea no podía contener su angustia. —¿Liberada? ¡Esa

