- ¿Tu esposo no vino? le preguntó al oído. - Eso no te incumbe. - Dijo yendo más despacio que el ritmo, sin saber si detenerse o no. - Perdón por mi indiscreción y curiosidad al mismo tiempo. Tenía miedo de que apareciera, nos viera bailar y tal vez no le gustara. - Sería una cobardía de tu parte, ¿no crees? Me invitó a bailar, así que corría peligro de tener a alguien en mi vida. Pero como soy mujer, espera que tenga un esposo, un novio, es decir, un hombre en mi vida. – dijo irónicamente. - Sé que tienes un hijo. observó. - Si, tengo un hijo. – confirmó ella . - ¿Y dónde está el padre? Tamí soltó sus manos inmediatamente y salió del círculo de baile. Intentó alcanzarla, pero Tamí salió corriendo y la perdió entre la multitud. Caminó hacia el lugar donde estaban instaladas sus tien

