Damien:
Esa fue la gota que derramo el vaso.
Ya ni siquiera me importaba la estúpida apuesta.
¡Otra vez con el!
Al ver sus ojos por un momento sentí que me caería por medias escaleras.
-No eres justa...- fue lo único que salió de mi boca, casi en un susurro.
Era suficiente.
Estúpida fiesta. Estúpida apuesta. Estúpido amor.
¿Era posible que enserio Mary Rossi me gustara?
Había tenido suficiente. Ya no importaba. Solo deseaba olvidar.
Faltan 4 meses para que se acaben las clases y nos graduemos; francamente yo ya tuve suficiente.
¿Y que si le gustaba ese chico?
¡Que fuera feliz! Ya no lo soportaba. Cada vez que estaba cerca de ella me sentía raro. Sentía algo raro en mi estómago. Era como si de pronto al verla el mundo se iluminaba, pero al momento de hablarle mi ilusión se iba al piso. Los primeros meses me gustaba verla sonreír, pero meses más tarde ya ni siquiera veía su sonrisa. Era como si mi presencia en su vida la hubiera marchitado. Era como si cuando estaba cerca mi olvidaba como volar.
Ese era el fin para mí. Eso era todo...
Y yo... Lo siento.