Zil había intentado conciliar el sueño, pero no pudo, todo era en vano. La señal de red era aún más pésima que, en su casa, y eso la frustraba. Su hija había pasado gran parte del día preguntando por sus abuelos y su tío Fer. Quería verlos, extrañaba su hogar y quería volver a su casa. Ella no se encontraba mejor, extrañaba a su familia y a su novio, saber que su hija se sentía igual no hacía más que acrecentar su desesperación. Una semana ya había pasado desde el accidente en su casa, medio comía, medio dormía. La familia de los Rivera se han comportado muy bien con ella, y continuamente le dicen que no se desespere, que todo va a estar bien. Era domingo por la tarde cuando Karla, la hermana de Patricio la invitó a ir al pueblo junto a su niña. —A todos les diremos que eres una pr

