Palabras sinceras

1505 Palabras

La señora García, madre de Zil y esposa de Don Memo, estaba en desacuerdo con que Andrés se quedara en su casa. Solo contaban con dos cuartos y él estaba en el cuarto principal. Además, no podían permitirse mantenerlo. La venta de su producto casero estaba casi en la ruina. Productos de la ciudad habían llegado hasta donde ellos y vendían a precios de mayoreo lo que provocaba que cada vez más los negocios locales dejaban de comprar sus productos, a pesar de que eran más frescos y de mejor calidad. El pago del hospital y la cirugía ambulatoria, habían sido pagados por ellos. Don Memo y Doña Tita se habían opuesto rotundamente a tomar el dinero de la cartera del joven. El dinero con el que pagaron era el que habían ahorrado todo el año para comprar un pequeño becerro y así comenzar a meter

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