Lo primero que vio al entrar al salón fue las enormes fotos de su amada, en todas se veía radiante, llena de alegría, inevitablemente sintió nostalgia, al imaginar cómo habría sido su vida de haberse casado con ella. Una sonrisa boba se dibujó en su rostro, mientras se perdía en la belleza de esas imágenes. Su pequeña fantasía se rompió, cuando a su lado paso una destrozada Florence, a quien reconoció enseguida. No puedo evitar preguntarse el porqué de sus estado, durante un fracción de segundo dudó en seguirla, sintió pena de verla en esa condiciones, pero, en ese momento sus prioridades eran otras. Avanzó un par de pasos, antes de sentir remordimiento por dejarla sola, después de todo, ella fue la única persona que le dio consejo cuando estuvo sumido en la oscuridad. Para Florence fue

