Dejar de buscarla

1017 Palabras

Sara Dos semanas más tarde, Jonathan y su equipo terminaron el trabajo y solo faltaba el mobiliario, que él se ofreció a colocar por el intercambio que hicimos de ayuda mutua. Y yo me encariñaba más con la hermosa Emma. Gracias a la guía de mi tía hice las últimas compras para equipar la cocina y todos los días pasaban los antiguos clientes a ver si ya estaba listo el lugar para poder volver, yo estaba a toda marcha con algunos trabajos que me solicitaron de restauración de unas piezas de vitral. La pequeña Emma era un ángel, tenía buenos modales y sus ocurrencias nos sorprendían todos los días, a veces quedaba dormida antes de que su padre se la llevara. Por suerte conseguimos dos personas que se encargaran de las oficinas para gestionar el trabajo de Jonathan. Madelaine y mi tía s

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