A la mañana siguiente, llegué a la oficina temprano como siempre, hoy había muchos trabajos y algunas que otras reuniones. —Buenos días Rosaura— Le dije a mi amiga al acercarme a saludarla. —Buenos días amiga— Respondió con amabilidad. —Voy al salón de reuniones, Zack debe estar esperándome. No esperé respuestas, me marché rápidamente, apenas crucé la puerta del salón de juntas, sentí esa presión sutil que se percibe cuando algo está a punto de suceder. Zack ya estaba sentado en la cabecera, revisando unos papeles. Me limité a saludar con una leve sonrisa para no interrumpir y me senté justo a su izquierda, como siempre. Minutos después, una mujer de apariencia imponente, con tacones entró en la sala. Llevaba un vestido entallado color vino y una sonrisa afilada. —Zack —dijo, e

