Conduje directo a la dirección que había en mi cabeza. Cuando llegué frente a su casa, estacioné y apagué el auto sin bajarme de inmediato. Me quedé mirando hacia la puerta, y sólo me preguntaba. ¿Qué demonios estaba haciendo ahí? Pero ya estaba, ya me había tomado el tiempo de estar aquí, ahora sentía que no podía simplemente marcharme como un cobarde. Así que salí del auto, caminé hasta la puerta y finamente levanté la mano y toqué. Menos de treinta segundos después, alguien abrió la puerta. Una chica bonita, y que parecía tierna, me miró como si ya supiera quién era. —¿Sí? —Soy Zack Ashford. El jefe de Miranda. ¿Está en casa? —¡Ah! Claro —dijo, sonriendo con entusiasmo. —Yo soy Emma, su hermana menor. Sonreí con amabilidad—Encantado— Le respondí. —¿Quiere pasar? Está en su ha

