Henry estaba furioso con su esposa, Isabella, había descubierto que ella le había mentido sobre sus escrituras, sobre las novelas que escribió con el nombre de Noah y que en realidad era ella quien las escribió haciéndose pasar por un autor, Henry se sentía traicionado y humillado, y no quería volver a verla, estaba muy enojado con ella. Había empacado sus cosas y se había ido de la casa, dejando una nota fría en la que le decía que se divorciaría de ella. Isabella estaba desesperada, llegó a casa de sus padres en medio de una gran tormenta, desolada, desesperada, angustiada y solo lloraba desconsoladamente, su familia trató de consolarla, pero fue inútil solo se durmió cuando ya se agotó de tanto llorar. Al día siguiente no quisieron despertarla para que pudiera descansar porque había

