Isabella terminó de escribir el informe que le había encargado Henry, su jefe y amor secreto, era un análisis detallado de las tendencias del mercado editorial del momento en el mundo, Isabella se sentía orgullosa de su trabajo, pero también nerviosa, no solo porque esperaba impresionar a Henry, sino también porque tenía un secreto que nadie debía descubrir, que ella era Noah, el autor anónimo de la exitosa novela "Amor y Pasión en París" que había cautivado a millones de lectores en todo el mundo.
Isabella sabía que era arriesgado trabajar en la misma editorial que publicaba su novela, pero no podía renunciar a su sueño de ser escritora. Además, así podía estar cerca de Henry, el hombre que la inspiraba y la hacía sentir cosas que nunca había sentido antes. Isabella se había enamorado de Henry desde el primer día que lo vio y él también se enamora de ella en ese baile donde se conocieron, pero nunca le había insinuado nada, no se animaba a declararle su amor, para él, ella no era solo una empleada más, una asistente eficiente y discreta, sino la mujer que cada día lo enamoraba más y más y debía control sus impulsos de besarla.
Isabella imprimió el informe y se lo llevó a Henry, que estaba en su despacho, Henry la recibió con una sonrisa y le agradeció el trabajo. Isabella sintió que se le aceleraba el corazón al ver sus ojos azules y su cabello rubio, Henry era el hombre perfecto, guapo, inteligente, exitoso y amable, Isabella se preguntó si alguna vez se fijaría en ella, si alguna vez la vería como algo más que una simple asistente, ignorando que él se muere de amor por ella.
Henry empezó a leer el informe con atención, mientras Isabella esperaba su reacción, al principio, Henry asintió con aprobación, pero luego frunció el ceño y se quedó pensativo, Isabella se preocupó ¿Habría encontrado algún error? ¿Habría hecho algo mal?
— Isabella, ¿puedo hacerte una pregunta? Dijo Henry.
— Claro, jefe ¿Qué pasa? respondió ella.
— Tú ¿Has leído la novela de Noah?, "Amor y Pasión en París "
— Isabella, sorprendida responde, sí, sí, la he leído. ¿Por qué lo pregunta?
— Porque tu informe me ha recordado mucho a su estilo, es muy claro, preciso y fluido, tiene un toque personal que lo hace diferente a los demás, dice Henry.
— Bueno, gracias por el cumplido, jefe, me alegra que le haya gustado, dice Isabella asustada.
— Me ha gustado mucho, pero también dice y luego se queda en silencio pensando.
— Isabella se quedó sin habla, no podía creer que Henry hubiera descubierto su secreto. ¿Cómo había sido posible? ¿Qué debía hacer? ¿Debía negarlo o admitirlo? ¿Qué pasaría si lo hacía? ¿Henry la despediría, la demandaría, la odiaría? ¿O tal vez la admiraría, la respetaría, la amaría?
Isabella no sabía qué decir, solo sabía que Henry la miraba fijamente, esperando una respuesta y que ella sentía que su mundo se derrumbaba.
Isabella no sabía qué decir, solo sabía que Henry la miraba fijamente, esperando una respuesta y que ella sentía que su mundo se derrumbaba.
Isabella titubeando — No, no, yo no soy Noah. ¿Por qué lo piensa, jefe?
— Porque tu informe tiene el mismo estilo que su novela, es muy claro, preciso y fluido, tiene un toque personal que lo hace diferente a los demás y porque he notado que siempre llevas un cuaderno contigo, donde escribes cosas que nunca me muestras, le dice Henry mirando su libreta.
— Eso es porque me gusta escribir, jefe, pero solo es como un pasatiempo para mí, nada serio y mi informe se parece al de Noah porque he leído su novela y me ha gustado mucho, tal vez he copiado inconscientemente su forma de expresarse explica nerviosa Isabella.
— ¿Eso es todo? ¿No hay nada más que quieras decirme? Pregunta Henry desconfiando por las actitudes de Isabella, él la mira y con su mirada va analizando su expresión.
— No, jefe, eso es todo. ¿No me crees verdad? Pregunta nerviosa Isabella.
— No sé qué creer, Isabella, solo sé que hay algo en ti que me intriga y me atrae, algo que no puedo explicar, algo que me hace querer saber más de ti, dice Henry con una sonrisa seductora.
Henry se acercó tanto a Isabella que ella pudo sentir su aliento en su rostro, Isabella se estremeció, nunca había estado tan cerca de Henry, podía ver el brillo de sus ojos, el contorno de sus labios, el latido de su corazón, Isabella sintió un impulso irresistible de besarlo, pero también sintió miedo. Miedo de que Henry descubriera su secreto, miedo de que Henry la rechazara, miedo de que Henry la amara.
Isabella por vergüenza retrocediendo y tartamudeando — jefe, por favor, no haga esto, no podemos, usted es mi jefe y yo soy su asistente, esto está mal, dice ella.
— Henry sujetándola, no me importa lo que está mal o lo que está bien, solo me importas tú, Isabella, no sé si eres Noah o no, pero sé que eres la mujer que me vuelve loco, la mujer que me hace sentir cosas que nunca había sentido antes, la mujer que quiero en mi vida.
Henry besó a Isabella con pasión, Isabella se dejó llevar por el momento, olvidó sus miedos, sus dudas, sus secretos, solo sintió el calor de los labios de Henry, el abrazo de sus brazos, el amor de su corazón