POV HELENA Los invitados se estaban retirando y ya quedaban muy pocos, a medida que pasaban los minutos la frialdad de Claid iba en ascenso, al igual que aumentaban mis ganas por tenerlo entre mis piernas. Solo imaginarme empalada en su m*****o, mientras muevo mi trasero en círculo y gimo como loca, hace que me remueva incomoda por la humedad que se me ha generado por el pensamiento. —Vé adelantándote a la habitación, en un momento te alcanzo —murmura el en mi oído de forma fría. Abro mi boca dispuesta a rebatir algo pero Claid en un movimiento rápido se coloca de pie llamando la atención de las personas restantes en el lugar y de una forma muy cordial les pide que se retiren. Me lanza una mirada de advertencia indicandome que mueva mi culo y así lo hago mientras mi marido acompaña

