POV HELENA Estoy en la cama entre los brazos de Claid, él me sostiene con tanta fuerza a tal punto de hacerme sentir sofocada, su agarre es tan firme que me tiene prisionera y me impide moverme. Me abraza con tanta posesividad que me hace pensar que tiene miedo de que me vaya y lo deje, si hubiera sido hace unas semanas atrás lo hubiese hecho sin pensármelo dos veces, pero ahora, ahora soy incapaz de dejarlo; lo he empezado a querer y debo admitir que aunque aún me cuesta reconocerlo no me puedo negar a la posibilidad de abrirle mi corazón. Reconozco que a pesar de haberme traído aquí a la fuerza, su manera de comportarse conmigo no ha sido mala, tengo las mejores atenciones que nunca antes en mi vida imaginé tener y eso sin mencionar todos los obsequios y dinero que Claid a enviado p

