Suspiro y sostengo mi cabeza con las manos. Las ganas de llorar vuelven a mí tan rápido como recuerdo a Alan. Ahora yo soy socia en el centro comercial, igual que él. ¡Mierda! —Hola—siento a Elena entrar al comedor—Buenos días. —Buenos días—pongo mi barbilla en mis manos. Increíblemente Elena se ve genial—¿Cómo estás? —Bien, ¿Tú? —se sienta a mi lado. —Bien—le doy una sonrisa de boca cerrada. Elena también se convirtió en mi mejor amiga, muy por encima de mi relación con Alan ella es una persona en la cual puedo confiar. Anoche me dijo que no sabía nada acerca del compromiso de Alan, y le creo. —Bella...—me mira a los ojos—Acerca de Alan. —Tranquila, Elena, te creo si dices que no sabías. —Yo te juro que si lo supiera no te hubiese dicho nada de él. —No hay problema. —¿Cómo se

