El timbre de mi departamento suena justo a las ocho y media, cuando estoy alistándome para encontrarme con América. —Señorita Bella—me habla Audrey—es la señorita Elena. —Déjala pasar—me miro al espejo de mi sala. He ondulado mi corto cabello, que hace juego con mis vaqueros negros, mi camisa blanca y mis tacones del mismo color de mi camisa. —Hice algo estúpido—entra a la sala Elena sin mírame—Soy una estúpida ¿Sabes? Soy la mujer más estúpida del universo, ¿Por qué yo soy así? Yo soy madre, tengo una hija, no debería de tomar decisiones tan estúpidas—La pelinegra habla tan rápido mientras camina por toda la sala moviendo sus brazos—Parezco una adolescente, y yo no soy una adolescente, yo soy una mujer, una maestra, una madre yo...—se para en seco apenas me ve. Estoy parada frente al

