—Sí, lo fue —coincidió Alena—. Todavía me pica el alma. "¿Puedes... puedes mostrarme cómo lo haces?", preguntó Kathy con asombro. "Yo... te lo puedo decir, pero no sé..." "Lo que sea..." Kathy rebuscaba en su bolso y la lata, sacó un puñado de billetes de veinte y cincuenta y los dejó caer sobre la sábana junto a Alena. "Cualquier cosa que puedas decirme me servirá." Se oyó un suave chasquido y el pene de Allan salió del culo de Alena. Su semen lo siguió, goteando lentamente. Kathy, queriendo rendir homenaje a esta joven que había demostrado una destreza s****l increíble, se arrastró hasta el trasero de Alena y comenzó a lamer el esperma de su marido que rezumaba del culo de Alena. ________________________________________ Mientras Alena y Allan se recuperaban de su último encuentro

