ALEXEI Al llegar a mi destino, observo a Anashia. Ella está sentada, mirando su celular. Me pregunto si está tan feliz como yo. Espero que sí, porque no tiene idea de cuánto la amo. Bajo del auto, me acerco a ella y la abrazo fuerte. Se asusta por un momento, pero al verme sonríe. —¡Qué malo eres, Alexei! —Lo siento, mi amor, solo quería asustarte. Ella me mira y luego se acerca más a mí. —Puedes llevarme donde tú quieras —susurra cerca de mis oídos. —Quiero llevarte a las estrellas. —Entonces hazlo, quiero conocerlas de nuevo. Quise besarla desesperadamente, pero me contuve. Quizás a ella no le agradaría, ya que estábamos en un lugar público. La tomo de la mano y la guío al coche. Ella sube, y yo hago lo mismo, arrancando a toda velocidad. Anashia sonríe apenada. Ninguno decía nad

