—Entonces, ¿ya me puedo ir? —preguntó Taylor, logrando que la atención de Boris dejara a la madre de su pareja, que había salido de la habitación junto al médico a cargo del omega. —Aparentemente —respondió—. El médico tiene que firmar los papeles para hacerlo oficial, pero según sus palabras puedes volver a casa siempre y cuando sigas las indicaciones y respetemos el horario de tus medicamentos —explicó. —No hay de qué preocuparse, mi mamá se encargará de eso —aseguró el omega—. Pero, ¿cuándo podré quitarme esto? —preguntó alzando las manos para tocar el vendaje que seguía cubriendo sus ojos. —¿Te molesta? Podemos pedirle al médico que los cambie por los parches que dijo —comentó ya intentando dejar el lado de su omega para ir con el hombre antes de que este se fuera. —No, prefiero se

