Un romance

1974 Palabras
Volví la hotel a temprano, pero antes le lleve algo de comer a Cristina, no había tanta gente como en la tarde mañana, tal vez ellos se estaban más ordenandos ahora. Volvía al restaurante al cual había ido hace un tiempo, me baje del taxi directamente allí. Pedí comida para llevar como lo habías hecho anteriormente. Tenía el estado de ánimo muy alto y añoraba ir a hablar con ella. No veía la hora de llegar al hotel mientras esperaba solo en un silla de un restaurante cerca al coliseo, evitando la zona céntrica y los problemas que podría enfrentar. La comida se veía más o menos, esperaba que Cristina no sé quejara. […] Llegue al hotel y vi a alguien hablando con el recepcionista, pero no parecía ser de este país, su acento era muy diferente al de aquí. Parecía ser uno de los organizadores. Así que le pregunté a esa persona. —Disculpa, en que horario se hará ese evento? —Ah…bueno desde mañana. Serán cuatro días donde habrán diferentes temáticas para todos los gustos, desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche. Bueno yo me voy tengo que seguir con la logística. Fue interesante hablar con esa persona, podría ir a ese evento con Cristina, pero primero debía cuadrar lo del concurso con ella. Y seguir de primero para ganar. Subía en el ascensor, ya que no había tanta gente como los otros días, y resultaba molesto que paraba el ascensor para ir sus pisos a cada rato. O tal vez se encontraban haciendo el montaje. Llegue al piso de Cristina y me dirigí hacia el cuarto, se oía mucho sonido en una de las habitaciones, tal vez un grupo de chicos que molestaba. Era realmente molesto, tal vez varias personas desde sus cuartos también podían escuchar eso como yo, y eso que había una que otra persona por el pasillo. Toque la habitación de Cristina, pero no me abrió, lo hice varias veces, y no pasó nada. Me asuste un poco, yo ya no tenia un celular para llamarla y me apoye contra la puerta. Segundos después ella me abrió. —Jhon…. —Eh… pensé que no estabas, toque varias veces y nada. ¿Estas bien? —Mmm, ok, me estaba bañando, pero ya estoy aquí, entra. Yo camine y vi que las cobijas estaban cambiadas, era obvio, que había venido la encargada de la limpieza, ellas vienen todos los días. Me preguntaba a donde se iba Cristina cuando eso pasaba. La bese en la boca, de repente. —¡Jhon!... —Quede de primero hoy, si sigo en ese puesto ganaré, solo faltan cuatro días de competencia. Ella me tomo de las manos por un momento, deteniéndome —Esas son buenas noticias, pero estás muy confiado. Todos lo tomaron bien o te tratan desmeritar tu trabajo. Recordé, que ella no iba al coliseo a acompañarme y no sabía lo que había pasado hoy allí. Me senté en mi cama ay le comencé a contar más o menos lo que pasó. —Bueno, hoy una participante, hablo de los que estaba sucediendo, inclusive amenaza con salirse del concurso. Eso estaba llegando a un punto ven el cual hasta yo mismo me sentía fastidio y Lucía la organizadora tuvo que hablar y estaba perdiendo la paciencia tuvo que explicar que solo éramos conocidos y no teníamos ningún otra relación, además uno de los jueces pidió que no se volviera a hablar más de ese tema. Lo malo es que sigo estando por debajo en las votaciones que hacen los asistentes al concurso. Ahora el que estaba mejor era Esteban, el tiene muchas fanáticas que votan por el. En eso el me supera y va llegar un punto en que la diferencia será más notoria. Ella se sentó a mi lado después de escuchar mi relato. —Bueno, por ahora lo importante es que empezamos a planear que harás en cada reto. Debemos continuar manteniendo en lo que queda de concurso. Comencemos desde ahora. Me sentía algo cansado para hace eso ahora. —Eh, mejor mañana estoy algo cansado, habrá un evento en esta ciudad y hay personas de otras ciudades, en este sector, es complicado conseguir la comida rápido, si antes era difícil ahora es peor. —Mmmm, entiendo, ¿Por qué mañana después del concurso vamos a ese evento, tu y yo? —Si estaba pensando lo mismo, solo que no sabía si estabas bien, pero mañana iremos entonces. Yo me recosté en su cama y ella me empezó a acariciar. Se nos olvidó que debíamos comer. La tranquilidad que en ese momento teníamos era muy placentera, me encantaba mucho estar con ella y olvidaba todo lo que pasaba en mi alrededor. […] Desperté en la madrugada, por el sonido que hacían otras personas en el hotel. Creo que a muchos les pasó así. Fue algo bastante sorpresivo. Se oía algo así como una pelea, con ese frío tenaz, la gente hacia escándalo a esa hora Yo estaba dormido abrazando a Cristina. Nos fuimos a dormir poco después de cenar. Era algo curioso, primero dormíamos en su cuarto y ahora lo hacíamos en el de ella. Me levanté en medio de la oscuridad, y fui hasta la ventana y ver los alrededores del hotel. A mi me había tocado en una habitación sin ventanas, este cuarto era mucho mejor que el mío. Había una discusión entre dos sujetos y personas de otras habitaciones también se asomaban, fue un tremendo grito que despertó a todos. Las noches de un día de semana normal se hacían para dormir cualquier ruido podría despertar a todos. La pelea fue interrumpido por un tercero mientras todos miraban los que pasaban. Hasta llegó la policía y empezó a preguntar. Parece que alguien los había llamado hace rato, aparecieron muy rápido en la escena. Hasta Cristina se levanto y fue a mirar que sucedía. —¿Qué pasó? —Es una pelea, alguien grito y toda la gente de los hoteles salió a ver qué sucedía. Ella estaba con su pijama, y abrazó por la espalda. —No te desveles por eso, ven vamos a dormir, tenemos que ganar ese concurso. Cristina estaba aún adormilada, y no parecía estar del todo consciente de lo que hacia. La bese en la boca, a ver si me respondía. —Bueno, regresemos a la cama, amor. Ella me llevo de la mano y regresamos a dormir. Era divertido sentir que nos tratábamos como una pareja. Nos recostamos otra vez a dormir. Seguía pensando en lo peligroso que era está ciudad, que habría pasado si los policías no llegaban, tal vez pudo terminar en algo peor y terminar en un escándalo. […] Pasaron las horas y de nuevo desperté abrazándola a ella, está vez fue la luz del día la que lo hacía. Tenía algo encalambrando el brazo por tenerlo en esa posición. Me levanté y de nuevo, estire los brazos bastante emocionado en ese día de competencia. Ella se despertó poco después de mi movimiento. —Hoy te acompañare a todas partes, me parece estúpido esconderme. Quiero salir y apoyarte. —Esta bien, solo que no me sueltes, te puedes perder entre tanta gente—le respondí. Cristina se rio un poco y se levantó de la cama conmigo. [….] Salimos del hotel antes de la siete de la mañana, para evitar estar en multitud y enfocarnos en el reto por unas horas. Estaba algo cansado que perdí algo de tiempo, debía reponerlo antes de las 9. Íbamos de la mano y caminamos por la calle, más o menos 3 cuadras. Recién abrían algunos locales, otros hace horas que ya estaban abiertos. Entramos al primero que vimos y nos en unas de las mesas desocupadas que habían. Esta vez desayunaríamos en ese lugar. Cristina estaba algo nerviosa, pero era mi deber darle seguridad, vivía algo parecía a lo que yo pasé hace un tiempo. Y me sentí algo confundido por la situación, pero quise hacer todo para que ella se sintiera bien. Me levanté de la mesa, para pedir algo. Camine hasta un mesero, esa persona era un joven más o menos de mi edad, con cabello Crespo y ojos negros, se veía algo nervioso, personalmente creí que estaba así por la cantidad de gente que venia a diario y le pedí algo. El me miro y yo comencé a hablar. —Dos desayunos, en la mesa cinco, por favor. El lo anoto en su libreta. Volví a mi silla al lado de Cristina, ella aún mantenía la calma en ese momento, pero preferí levantarme y que nos fuéramos, porque empezó a llegar más gente y se hacía imposible tener paz. Mire al mesero y trate de explicarle todo. —Eh…lo lamento, debo irme con mi novia, ella tiene ciertos problemas y no se siente bien. Solo compraremos algo y nos vamos. El me señaló el lugar donde estaba la caja y salimos de allí los más rápido que pude y choque con alguien, pero no mire atrás trate de ver si no me había robado algo, era un viejo truco que algunos ladrones. Como de buena suerte el no me quito nada, sin embargo cuando estábamos a unos pasos de allí. Oí unos gritos, esos tipos estaban robando el lugar. Yo decidí irme con ella lo más rápido de ese sitio, fue lo único que se me ocurrió, para no vivir otro episodio parecido. […] Llegamos de nuevo al hotel algo agitados. Era otra experiencia más para la lista. Apenas me volvía el aliento y todavía tenía de la mano a Cristina. —Que cosas, pero bueno alcanzamos a salir a tiempo. —Si, que mala experiencia, pero bueno, subamos a desayunar. El recepcionista nos miraba. Yo me acordé que le había dicho a él que no le diera la llave a una chica, y creo que se me olvidó aclararle todo, yo haría eso después. Por ahora queria pasar tiempo con ella. […] Después de desayunar empezamos a hablar del tema principal. —Bueno Jhon, los cualquiera de estos géneros que pueden salir en cualquier momento pueden ser Fantasía, romance, hombres lobos, terror o espiritual. Si te toca cualquiera de esos, creo que la mejor forma es hacerlo es que te pongas a leer historia de cada un género de la cual te hable. No necesitas más romance con lo que vivimos creo que es suficiente para que te inspires y tengas todo para escribir una buena historia. Ella se empezó sonrojar un poco y evitó mirarme y siguió hablando. —Es tu decisión como manejas todo, peor como te dije puedes guiarte para escribirlo mejor posible. Empecemos desde ahora escríbelas y yo te digo que me parecen. Yo me reí un poco. —Te incomodaría, si yo escribo acerca de nosotros. Ella se sonrojo y me miro a los ojos. —Mmmm, si no me gustaría que nuestro romance sea expuesto, es algo entre tú y yo. Lo que hagamos solo nos importa a nosotros. —No te molestes, me encanta verte avergonzada, no debería ser así, después de todo lo que hemos hecho. Fue gracioso, a pesar de todo ella guardaba esa vergüenza interna conmigo. —Tu tampoco te salvas, eras el que más ganas tenías. ¿Quieres que la gente sepa lo que hacemos?. —Jajaja, no nadie, es gracioso cuando te sonrojas. Me encanta, eres muy linda. Ella me pegó con la almohada, se molesto un poco de los que le dije. Yo me seguía riendo y la abrace de nuevo.  Disfrute cada momento que pasábamos juntos, cada caricia, cada discusión, cada dialogo. Sabía que unos días todo acabaría y será otro recuerdo, pero ignoraba algo que inminentemente pasaría ese día.
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