Aprendiendo

1892 Palabras
El almuerzo había sido medio raro, uno de los concursantes trataba de averiguar por la vida de los demás, fue extraño. Lo primero que hice fue escribirle a Cristina por el celular que ella me dio. Estaba más o menos bueno, por lo menos servía para llamar. Cuando salía del restaurante otra persona me habló, está vez fue Mónica, fue sorprendente. —Hola, tenemos una propuesta para ti. El 20 porciento de el premio y tú te descalificas, solo eso. Había algo muy raro en su petición, porque se fijaron en mi, habían otros que estaban más arriba que mi, como Marlon y Ana. Se estaban tomando demasiado trabajo para una simple propuesta, lo único que pensé eran las promociones que darían las editoriales y todo el dinero que eso podría generar, que incluso superaría el premio en un año si se vendía bien y se traducía en varias idiomas. Suspiré un poco y le respondí. —Lo siento, no voy a aceptarlo, yo voy a seguir en la competencia, tengo mis propias metas y ganar es una de ellas. —Ah...bueno, pero la propuesta sigue en pie, piénsalo bien. Ella se fue dejando un escalofrío en el cuerpo demasiado, no me gustaba para nada eso. Mi objetivo principal era ganar, que me fuera mal el primer día fue duro, pero gracias a Cristina había ganado más confianza. Tal vez habían averiguado quien era y me vieron un obstáculo, por lo cual buscaban la forma de cortar ese problema. Si me tocaba el genero de fantasía talvez me los llevaba a todos por delante. Me había especializado en ese género por mucho tiempo, era un adicto a los juegos RPG y a los juegos de aventura. Mientras pensaba Cristina me tocó la espalda. —Hola, ¿nos vamos?. —Eh...si, creo que te tengo que decir algo, Esteban y Mónica parecen que hacen alianzas y ella trato de comprarme para que abandonara la competencia. Me ofrecieron el 20 porciento, pero no acepte. —Esta bien, a mi también me hicieron una oferta. Bueno tú eres el que dirige está alianza. También pienso lo mismo. Parecíamos comprendernos mutuamente, y eso me agradaba en ella. Los dos tomamos un taxi que nos llevará hacia el coliseo. Había más gente que el primer día, yo tenía una escarapela la cual me identificaba como un concursante, me despedí de Cristina y fue hasta el lugar donde me tocaba reunirme con los demás. Por los pasillos me encontré con la organizadora, estaba un poco avergonzado yo debía limpiar el carro, después de lo que pasó ayer, por la herida creo que había quedado algo de sangre allí. Ella me miró y me habló. —Veo, que ya estás mejor, solo ten precaución está ciudad es algo peligrosa, no lleves cosas que llamen mucho la atención. —Eh...si... Gracias.. No podía mirarla a los ojos por la vergüenza y no quise preguntarle por lo de el carro, además ella era algo mayor que mi, tal vez unos 29. Ella notó mi incomodidad y me indico en lugar donde podía sentarme. Desde allí podía ver a Cristina nerviosa por lo que haría en esta vez. [...] Allí estábamos los 15 cada uno sentados en una silla esperando escribir simultáneamente una historia. A las dos y media empezaríamos. Creo que había más tensión que antes todos seríamos medidos por igual y no habría ventaja para nadie. Todo iba bien, pero me sentía preocupado por que me dijo Cristina, pensé escribir una historia como hablamos hace horas. Todos estábamos a tres metros de otro concursante, solo teníamos una tablet donde podíamos escribir. Habías una sección iniciada en un aplicación web que solo nosotros estábamos autorizados para modificar. Cuando por fin uno de los organizadores hizo una seña para que pudiéramos iniciar y dijo el genero por el cual todos es escribiríamos hoy. —Ciencia ficción. Fue una de los mejores géneros que me podía tocar. Incluso sonreí un poco y comencé a escribir sin parar. La mayoría estaban pensando cómo harían la historia, pero yo no, solo describía el lugar y la historia del protagonista ya había varias historias así , no era nada del otro mundo, pero debía evitar hacerla igual a las que anteriormente había subido en el sitio donde estaban mis historias. El tiempo empezó a pasar rápidamente, y la tensión aumentaba. Todos debíamos llegar a las 1800 palabras en ese tiempo, era todo un reto, que creo que pocas alcanzaríamos debido a que debía que ser coherente y no cualquier invento. Nos pusieron mucha presión en esto. Hasta yo dude que llegaría a escribir todos esas palabras en poco tiempo, solo me concentre en mi y no mire a nadie más. Mi historia era de un mundo futurista donde había que sobrevivir a los problemas sociales, además habían sectas que le hacían la vida más difícil a todos, el protagonista pues era una de los líderes de una organización que buscaba cambiar al mundo gracias a la magia y a textos apócrifos Estaba tan concentrado en mi historia que la última vez que vi el número de palabras iba por 1200 y no volví a miraras eso. Solo trate de terminar todo y corregir un poco la ortografía. No me di cuenta el momento en que ya había pasado la hora y media. Mi tablet se bloqueó como la de los demás. Todos nos mirábamos tratando de saber si que pasaba. La organizadora se paro al frente de todos y empezó a hablar. —Tiempo, no pueden escribir más, ya el tiempo se cumplió. Bueno el jurado leerá cada historia y decidirá. Les daré un puntaje acordé a los que hicieron. Por fin pude descansar, las manos me dolían escribí sin parar y estuve muy concentrado en ese tiempo, pero así como todos podía ver lo que había escrito y el resto de concursantes también así que mire la historia de Mónica, y note que le faltaron 200 palabras no alcanzo a llegar al número que nos exigían, y eso que lo que escribió era acorde al género que nos pidieron. Era la historia de una persona que vivía en una doble vida de..... [...] Los jueces terminaron de leer todo casi en 45 minutos. Y rápidamente empezaron a dar los resultados. El primero en ser llamado fue Marlon, un solo juez se encargaba de hablar, como el primero día eran los mismos jueces Eran 3 mujeres y 2 hombres. Todos tenían diferente apariencia. El encargado de dirigirse a Marlon fue una mujer, en la escarapela estaba su nombre. Alexandra Romero. Un rubia de ojos azules. —Bueno, tú eres quien mejor escribió, pero eso te costó te faltaron cuatrocientas palabras, y eso te quita mucho casi el veinte porciento de la calificación. Excelente historia y buenos personajes, solo tiene mucho parecida a cierta historia que fue escrita por otro participante, es extraño, pero bueno trataremos de investigar que pasó. No sabía a qué otro participante se refería. De todas maneras trate de leerla y se parecía a la mía, solo que le faltaban algunas cosas, era en parte cierto lo que decían los jueces, la única respuesta a eso era que el leyera una de mis historias de allí me inspire a crear está. La siguiente persona en ser llamada fui yo, ellos iban desde el mejor al peor, por lo que creí yo fue el segundo, solo superado por Marlon. La persona que se dirigió a mí era un juez masculino. Un hombre bastante educado, gafas, calvo, ojos azules, está vez tenía un traje azul oscuro. Por lo que decía un su escarapela de llama Antonio. —Bueno, Jhon Hernández, como se lo dijimos al otro concursante se parecen sus historias, pero tú por lo menos terminaste y de sobra con trescientas palabras de más. Haz mejorado bastante no sales del tercer podio. Todavía tenemos preguntas acerca de lo que escribiste ayer. Hemos visto las historias que haz escrito y todas son de aventura, fantasía, ciencia ficción, pero ninguna tiene una pizca de romance. Lo cual nos deja claro que por tu estilo. No lo escribiste tu solo y es algo que al contrario del resto estás siendo ayudado por alguien y se nota mucho. La pregunta es, ¿que harás cuando te toque escribir eso aquí?. Sabes las historias de ayer fue bastante sentimental, tal vez la mejor, pero tú no la escribiste tu. Los hemos analizado a todos y sabemos el nivel de escritura que tienen. Otro juez intervino, tenia el cabello largo, rojo y ojos verdes, cejas bastante pobladas, barba corta, parecía a un cantante de rock. Vestía traje al igual que el otro pero n***o. Su nombre era Alberto, El interrumpió al otro. —Bueno, creo que debemos evitar alargar esto, escribes bien, pero desde ahora se decidió que todo se haga aquí. Nada preparado no solo tu, sino que a varios se les notó la ayuda de terceros. Los dos se miraban como que había cierto roce entre ambos por sus opiniones, pero el volvió a hablar. —Es solo eso, puedes sentarte. Yo me fui a mi asiento a pensar en eso. Fue un poco incómodo que me dijeran eso, me sentía inferior por ser ayudado. Y que me llamaran la atención por eso. Decidí tranquilizarme un poco no me gusto eso. Poco después llamaron a dos concursantes más, Carla Rincón y María Torres, ellas eran algo conocidas, además de romance es escribían el género erótico como lo hacía Cristina, también les fue bien, incluso sentí que este concurso se apretaba un poco. Luego llamaron a Esteban y Mónica, a ellos les fue bien, pero no cumplieron con el número de palabras, sus historias no estaba al nivel mío fueron muy apresuradas, no describieron bien los espacios en los cuales ocurría su historia, solo hablaron de la ciudad los personajes y la trama además no escribieron los 18000 palabras, como Marlon. Después de ellos no preste más la atención. Solo me encerré en mi mismo tratando de pensar en los próximos días. Quería subir más y estar entre los tres mejores. [...] Subí al puesto 9, lo que pasó en el primer día todavía me afectaba. Fue un día muy pesado, tenía una cansancio mental, por el tiempo que pase allí, todo fue demasiado rápido y tenso tratando de no equivocarme y hacer todo bien. Cuando llegue al hotel lo único que pude hacer fue recostarme. Allí estaba Cristina, quien también tenía ciertas cosas que decirme. —Bueno, entonces, ¿que harás? es inminente que te hagan escribir una historia romántica, puede que hagas algo más o menos, pero eso te hará bajar mucho y todo este esfuerzo será en vano. Trate de darme vuelta y responderle. —No se realmente odio ver el romance, me trae malos recuerdos, pero estoy dispuesto a dejar eso atrás. No se me ocurre hacer nada más, para mí es muy molesto para mí recordar eso. Ella me tomo de la mano. —Bueno, que tal si salimos para que pienses mejor. No sabía si era un insinuación o algo para despejar la mente, pero de todas maneras quise aceptar. —Esta bien, pero vamos a un lugar seguro, no quiero que me roben otra vez. Ella se rio un poco y salimos de la habitación con rumbo algún lugar de la ciudad.
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