Donovan. Lava me corre por las venas, fuego es lanzando sobre los dos y es lo que siempre me ha definido, lo cual le ha gustado provocar a su antojo, como ahora que baja por mi pecho agitado hasta bajar la bragueta con urgencia, sacando la longitud que le pone a brillar los ojos. Jamás se ha contenido y verla mucho más ansiosa por mí sólo me ensordece más. Ella detalla lo que ve con una risa perversa. El piercing está en su puesto y le gusta. Siempre le gustó. Era él objeto de su delirio y ahora tampoco eso ha cambiado. —¿Añoranza es lo que veo? —cuestiono al verla tan inmersa. Solo sonríe lamiendo el glande poniéndome a temblar malditamente. Da un segundo lameton antes de salivar, moviendo las manos alrededor de este para darme el placer que me quita la respiración antes de engul

