De camino a Jacksonville, me sentí esperanzado, por primera vez desde que supe que moriría, sentía un rayito de luz en tanta oscuridad. Así que, todo el viaje estuve feliz. No había nada de ese Ramsés serio y gruñón, hasta el doctor me lo había hecho saber. Me hicieron un montón de estudios, me hicieron tomar unos medicamentos, mientras me aplicaban otros intravenosos y me tenían en observación para ver cómo reaccionaba mi cuerpo. La pasé fatal, solo quería tener a mi Bree aquí conmigo, acariciando mi cabello, mientras yo lloriqueaba. Juro que quise decirle, pero fui un maldito cobarde que no se atrevió a decirle a su esposa, que se estaba muriendo. Cerré los ojos imaginándola aquí, tomando mi mano y me quedé dormido un montón de horas. Cuando desperté, era la hora del almuerzo y yo no m

