Saliendo de la ducha, Peyton fue sorprendida por Orestes, quien ingresó con la misma intención que ella tuvo, deseaba darse una ducha y aprovechar que estaba en casa para descansar un rato. La consiguió totalmente desnuda, ya del lado del lavado secando su cuerpo o tratando de secarlo. Al ver el esfuerzo que estaba haciendo para agacharse para secar la parte de atrás de sus rodillas, se dio cuenta que le estaba costando hacerlo. Por instinto, le arrebató la toalla. —Date la vuelta —le pidió sin dejar de hablarle como si estuviera dándole una orden. —Puedo sola —respondió sin obedecerle. —No creo, estás ahí asfixiandote y asfixiando a los bebés para secarte las piernas. La contradijo al tiempo que la tomó por uno de sus hombros desnudos y haciendo algo de presión en él, la obligó no

